De niu ra

Hace unos días veníamos hablando de compositores, de creadores de canciones redondas. De aquellos con los que por edad hemos sintonizado más. Si no recuerdo mal veníamos escuchando a Santi Campos. Tanto a mi mujer como a mi nos gusta mucho. De como sus canciones tienen esa estructura perfecta que hace que quieras volver a escucharlas una y otra vez. Melodías y estribillos que se instalan en tu cabeza.

Irremediablemente en esa lista siempre aparece Ramón Rodríguez, The New Raemon.

Este año ha publicado nuevo disco, Coplas del Andar Torcido.

Por un malentendido, o discrepancia, o me has pillado con el día torcido, hubo un intercambio de mensajes desafortunados entre mi mujer y el bueno de Ramón. Él no se acordará. A nosotros a veces nos sirve para iniciar conversaciones sobre el hecho artístico y la realidad humana de cada persona. Es decir. Sobre lo gilipollas que podemos llegara  a ser todos y sin embargo las cosas bonitas que podemos hacer de vez en cuando. Aunque la mayoría de las veces nos echamos unas risas y ya.

Con artistas todo se magnifica.

¿Por qué lo menciono?. Mi mujer prometió no gastarse más dinero en The New Raemon, y a fe que ya teníamos discos suyos y hemos ido a numerosos conciertos. Pero yo tengo principios y si no gustan tengo otros, que diría uno de los Hermanos Marx, y, sobre todo, me importa bastante poco lo que pasa en twitter (fue ahí), por lo que nos hemos comprado su nuevo disco. Léase, lo he comprado y punto.

El muy cabrón lo hace todo -o casi todo-bien, muy bien. Perdonadme la confianza.

Este séptimo disco está entre sus mejores. The New Raemon es un gran cronista de lo cotidiano, del paso de los años y como la edad te va dando y quitando miedos. No hablo de tristeza, sino de serenidad y belleza. Envuelve el dolor de dulzura. Siempre me ha resultado hermosa la derrota, el sufrimiento y el olvido. Si me vas a hacer sufrir, hazlo con palabras bonitas.

Si no me equivoco, creo que se ha divorciado y, sin entrar en su vida personal que es suya, no debe ser un plato de buen gusto. Si además añadimos estos últimos meses sazonados por la pandemia, se crea un caldo propicio para la creatividad. Es una máxima que se cumple con demasiada frecuencia. Está jodido, va a hacer un buen disco, uno mejor…

 

 

Ya son muchos años con su música, nos gusta y nos gustará.