Desde el otro lado

El éxito no depende de uno mismo.

No es una máxima pero podría funcionar si a la afirmación la dotamos de un contexto.

Imaginemos que a grupo musical, joven, con algunos años de historia a sus espaldas, en los que han cambiado de formación y de sonido, con una proyección a priori más que interesante, y que decide arriesgar su tiempo y su dinero y se embarcan en una gira por salas pequeñas, en las que dar a conocer su música.

Imaginemos que recaen en una ciudad con cierto gusto por la música, por la música no sólo comercial. Con un censo de ciudad media. Sin muchas más propuestas ese día. Con un número de posibles espectadores suficiente para llenar una sala pequeña.

Sumando estos factores, el resultado debería ser positivo. Pero, hay un pero, entran en funcionamiento otras incógnitas en la ecuación. Otros elementos que hacen que 1 + 1 no sean 2.

Imaginemos que de esta ciudad dicen que es una plaza difícil. Cuesta movilizar al público, es un mal inherente a demasiadas ciudades. Pero no por falta de pasión, esa cualidad existe, sino por grupos de amigos. Premia más quién promueve que lo promovido en sí. Un mero ejercicio de vacío endogámico. Un local puede ser o no puede ser afín. Y eso es todo.

O quizás, por qué no, imaginemos que el poder de convocatoria, el del grupo, no es el que suponemos. Aunque cueste creerlo en estos aforos pequeños. Entre otros haberes, tienen el reconocimiento de radio3 y su disco lo produce subterfuge. Sin entrar en valoraciones, dos pesos pesados del indie patrio.

Por último, imaginemos que fuimos pocos y vimos a The Levitants en el Monkey Man de Guadalajara.

Así fue.

Este trío de Valladolid con ecos de Editors, Interpol, The Cure, Joy Divison, Pixies, …, presentaron su disco Enola ante una veintena de personas. Una grata sorpresa del 2019. Lo hicieron bien, dejando un buen sabor de boca. Levantando al público para disfrutar un concierto con teclado, batería y guitarra. Con un puñado de buenas canciones, confianza, la maquinaria engrasada y sentido del espectáculo.

No hace falta imaginar que el grupo se lo curraron, que fue estupendo, que Enola es un trabajo seminal de un futuro prometedor.

Cuando una banda destinada a aforos mayores defiende con nota sus canciones no importa cuántas almas tenga delante, merecen como mínimo todo el respeto,

imaginemos o no.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *