Dicen que quién vive de recuerdos, muere de realidades, por lo que vamos a fijarnos un poco en el panorama actual musical y de paso me pongo un pco al día en cuestiones musicales en el blog. No sé vosotros, pero no siempre apetece -ni se sabe-
hablar largo y tendido para reflejar un disco. Sobran palabras y faltan minutos para escucharlos.
Tengo muchos grupos pendientes, tanto nacionales como internacionales, si es que esa distinción tiene sentido alguno dentro de la red. Hoy me voy a centrar brevemente en los primeros, en tres discos nacionales. Lo que no quiere decir que mañana me centre en alguno
out of spain...

Últimamente me ha gustado bastante
Autumn Comets y su
Moriéis en Camboya (
spotify). Con ellos es palpable el salto cualitativo. Han pasado de ser
esos que tenían esa guapa versión del Paper planes de M.I.A. a tener un nombre por derecho propio. Esta simplificación anterior de su música sé que es superficial, pero las personas somos así y tampoco me las voy a dar ahora de ser un fiel seguidor suyo desde los inicios. Soy un fiel adepto gracias a este disco.
No dejan de lado un gusto palpable por el postrock desde una concepción vitalista del sonido. Les identificaría con el amanecer tras una noche fría y oscura. Luminosidad es una buena palabra para definir este trabajo. Por supuesto el sentido épico no se pierde tampoco, pero sin llegar a ser ofensivo en sus proporciones. Dadles una oportunidad, probar con
Baltimore.

Siguiendo con sorpresas -esperadas- están
Egon Soda. Ricky Falkner y compañía se han marcado un gran disco. De esos tapados, que posiblemente toda la crítica diga que es una gran obra y que no llegue al público mayoritario, sobre todo por cuestión de gustos y costumbres (o a saber). En esta ocasión coincido de pleno con la crítica -que les encumbra-.
El hambre, el enfado y la respuesta (el segundo difícil disco de Egon Soda) (
spotify) es un gran disco, para degustar sin prisas. Practican un tipo de rock que de alguna manera enraiza con bandas de los '60 y los '70 y que inconscientemente ya parten con mis simpatías y les sitúa en discos bien hechos, casi redondos. Un buen ejemplo de sus canciones y sus historias es
Vals de pequeña mecánica.
No está mal la entrevista que hacen en
He reunido a la banda (
enlace).
Estoy mencionando discos que no haya refelejado ya este año en el blog (por eso no aparecen otros tantos como son los de Mucho, Aaron Thomas o Julio de la Rosa). No llevamos mal trimestre musical.

El trío nacional de hoy lo voy a completar con
The Birkins. A mi la propuesta francesa de esos canarios me ha caído en gracia. Todavía tengo pendiente verles en directo, en el Sonorama no había quién sacase buen sonido de la maldita carpa, amen de problemillas técnicos, y me quede un poco traspuesto.
No sé si este nuevo disco
Châteaux en Espagne (
spotify) es una cima compositiva como he leído por ahí, pero bien merece la pena escucharlo. Parece que han enriquecido sus temas. Por otro lado, sin embargo, también hace que la primera vez que disfruté este nuevo álbum me resultó algo menos asequible que el anterior.
Siguen siendo tremendamene elegantes pero con más peso en sus temas. Ampliando su espectro.
Toute Cette Lumière es un buen ejemplo de nexo de unión entre su anterior disco y este segundo, además de una canción preciosa.
Me
gusta que los grupos evolucionen y busquen nuevos caminos en su música.