miércoles, 27 de marzo de 2013

Un par de expos... más o menos

En estos meses hemos visto unas pocas exposiciones en Madrid. Como es lógico, algunas nos han gustado más y otras no es que no nos hayan gustado, sino que nos han dejado un poco indiferentes o incluso nos han llegado a decepcionar, no por su falta de calidad sino por las expectativas puestas.

Robert Adams y ella
Dentro de estas expos que he olvidado durante meses mencionar en el blog (y que no tengo pensado hacer ya entrada) están la de Jean Paul Gaultier (nos soy muy aficionado a la moda, me interesaron los fotógrafos que trabajaron con él), Retratos -obras maestras- del Pompidou (me dejó un poco indiferente), Louise Bourgeois (no la supe entender), Imogen Cunningham (mi vista ya está acostumbrada a este tipo de fotografías y ver su trabajo siendo de los primeros el último le restó injustamente mérito, pero desde luego no estuvo mal), Javier Aramburu (una pequeña curiosidad para aficionados musicales), Beatlemania en la fundación Carlos de Amberes (más carne para musiqueros), El ruido alegre (en BNE, tercer guiño seguido para amantes de la música), Mujeres bajo sospecha. Memoria y sexualidad 1930-1980 (muchas mujeres que lucharon por lo que creían y que bien merece la pena conocer) y por último este mes: Impresionistas y postimpresionistas (Monet me gustó más de lo que recordaba) y Luces de Bohemia (muy interesante la figura de los gitanos y su representación e interpretación, yo no hice la visita guiada, pero me la han contado...), y en el Reina Sofía: Robert Adams (demasiado extensa, lo que nos hizo perder interés), Metonímia (no entendí nada de nada, ni entendí el por qué) y La invención concreta (no dejó buen sabor de boca la colección de Patricia Phelps).

Casi olvido a Virxilio Vieitiez (me gustó más que Robert Adams, siendo igual -o menos- prolífico, retratos de una época, nuestra).

No es el Espacio telefónica, no


Aunque el motivo principal de esta entrada, al margen de ir saldando cuentas personales con el blog, es rescatar dos autores.


El primero es José Manuel Ballester (en la Tabacalera de Lavapiés hasta el 28 de abril). Al margen de lo decadente y atractivo que es el lugar en sí, la exposición sorprende por su luz. No en vano se llama Bosques de Luz y en ella podemos observar distintas fotografías de ciudades. Fotos de interior y de exterior, industriales y más integradas con el entorno. Nos gustó mucho.







Las últimas 4 fotos están sacadas de su web personal. La primera de mi mierda de móvil :-)

La exposición es de visita gratuita. Si estáis en Madrid no tenéis excusa.


El segundo es Saul Bass y sus carteles de cine (en el CBA, ya no disponible). Si tenéis cerca a alguien apasionado por al publicidad y/o por Mad men, entonces hace ya tiempo que os grabasteis el nombre de Saul Bass a fuego. Particularmente me fascina la capacidad de abstracción de una idea para plasmarla con identidad propia en una imagen sin perder la esencia inicial. Cómo con -aparentemente tan poco- decir tanto y decirlo bien.

No tengo fotos de esta expo porque en el círculo no dejan hacer fotos y... y porque en su web sólo queda una:




Pero en este enlace hay una visita virtual 360º.

La muestra era parte de la colección de Gerardo Vera.

sábado, 23 de marzo de 2013

The next day: Bowie


Estoy escuchando por enésima vez The next day (spotify) de David Bowie y después de haber leído no sé cuántos comentarios anónimos negativos a críticas positivas han hecho media en mi percepción. Nada es impune y todo deja huella, infinita e infinitesimal.

Carrusel de enlaces a críticas y reseñas con sus respectivos comentarios y demás:



No soy de las personas que les gusta comparar un disco con la carrera anterior de un artista. Si comentar que ha bajado o subido su calidad, nivel o gusto, buscar diferencias, evoluciones, cambios de estilo, pero no juzgarle con el pasado de referente. Juzgar al Bowie actual con el Bowie del pasado, el camaleónico, el duque blanco, el transgresor, no es justo y tiene cierto punto de ridiculez. Ni él es el mismo de antes ni lo son los tiempos que vivimos.

Foto Wikipedia (EN)
He comenzado la entrada haciendo mención a las críticas negativas. Mirar al pasado, y este disco lo hace y mucho, puede ser entendido cómo un intento por recuperar la esencia o puede serlo cómo una falta de inspiración. Depende siempre de la bondad o maldad del que lee o escribe. Cómo ahora mismo estoy contaminado, no tengo muy claro hacia qué punto decantarme. Me he fijado en la voz de Bowie en segundo plano en más de un tema, sobre todo al inicio del disco. En la batería reiterativa, las canciones que nos gusta llamar menores y las influencias que nos recuerda a otros grupos, épocas y/o ciudades.

¡Os odio a todos! Con lo feliz que era sin prestar atención.

Sin embargo, afortunadamente, uno ya tiene años encima y sabe que las opiniones son volubles, que la gente es muy suya, gusta de sentar sentencia, y el estado anímico de cada uno influye mucho. He necesitado llegar de nuevo a la mitad del disco para volver a reafirmarme en mi opinión. El disco me gusta.

Le sobran algunas canciones, pero en conjunto todo aquello en lo que me habéis hecho fijarme y que constituía un punto en contra, termina enriqueciendo el resultado final (sin llegar a ser espectacular). The next day no será su mejor trabajo, pero si es un buen disco. No sé vosotros, pero yo escucho mucha mierda al día, que encumbro porque me resulta fácil y sin exigencias, porque todos tenemos días en los que no estamos para stendhals. No sé cómo sois de afortunados para toparos con tantos grandes discos al mes, pero encontrase un trabajo que bien merece un notable de media me alegra el día.

¿Compararlo con el resto de su discografía? Ya tenéis su pasado.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Algunos discos buenos... tres

Dicen que quién vive de recuerdos, muere de realidades, por lo que vamos a fijarnos un poco en el panorama actual musical y de paso me pongo un pco al día en cuestiones musicales en el blog. No sé vosotros, pero no siempre apetece -ni se sabe- hablar largo y tendido para reflejar un disco. Sobran palabras y faltan minutos para escucharlos.

Tengo muchos grupos pendientes, tanto nacionales como internacionales, si es que esa distinción tiene sentido alguno dentro de la red. Hoy me voy a centrar brevemente en los primeros, en tres discos nacionales. Lo que no quiere decir que mañana me centre en alguno out of spain...

Últimamente me ha gustado bastante Autumn Comets y su Moriéis en Camboya (spotify). Con ellos es palpable el salto cualitativo. Han pasado de ser esos que tenían esa guapa versión del Paper planes de M.I.A. a tener un nombre por derecho propio. Esta simplificación anterior de su música sé que es superficial, pero las personas somos así y tampoco me las voy a dar ahora de ser un fiel seguidor suyo desde los inicios. Soy un fiel adepto gracias a este disco.

No dejan de lado un gusto palpable por el postrock desde una concepción vitalista del sonido. Les identificaría con el amanecer tras una noche fría y oscura. Luminosidad es una buena palabra para definir este trabajo. Por supuesto el sentido épico no se pierde tampoco, pero sin llegar a ser ofensivo en sus proporciones. Dadles una oportunidad, probar con Baltimore.

Siguiendo con sorpresas -esperadas- están Egon Soda. Ricky Falkner y compañía se han marcado un gran disco. De esos tapados, que posiblemente toda la crítica diga que es una gran obra y que no llegue al público mayoritario, sobre todo por cuestión de gustos y costumbres (o a saber). En esta ocasión coincido de pleno con la crítica -que les encumbra-.

El hambre, el enfado y la respuesta (el segundo difícil disco de Egon Soda) (spotify) es un gran disco, para degustar sin prisas. Practican un tipo de rock que de alguna manera enraiza con bandas de los '60 y los '70 y que inconscientemente ya parten con mis simpatías y les sitúa en discos bien hechos, casi redondos. Un buen ejemplo de sus canciones y sus historias es Vals de pequeña mecánica.

No está mal la entrevista que hacen en He reunido a la banda (enlace).

Estoy mencionando discos que no haya refelejado ya este año en el blog (por eso no aparecen otros tantos como son los de Mucho, Aaron Thomas o Julio de la Rosa). No llevamos mal trimestre musical.

El trío nacional  de hoy lo voy a completar con The Birkins. A mi la propuesta francesa de esos canarios me ha caído en gracia. Todavía tengo pendiente verles en directo, en el Sonorama no había quién sacase buen sonido de la maldita carpa, amen de problemillas técnicos, y me quede un poco traspuesto.

No sé si este nuevo disco Châteaux en Espagne (spotify) es una cima compositiva como he leído por ahí, pero bien merece la pena escucharlo. Parece que han enriquecido sus temas. Por otro lado, sin embargo, también hace que la primera vez que disfruté este nuevo álbum me resultó algo menos asequible que el anterior.

Siguen siendo tremendamene elegantes pero con más peso en sus temas. Ampliando su espectro. Toute Cette Lumière es un buen ejemplo de nexo de unión entre su anterior disco y este segundo, además de una canción preciosa.


Me gusta que los grupos evolucionen y busquen nuevos caminos en su música.

lunes, 18 de marzo de 2013

The Last 3 Lines, Segovia

El sábado por la noche vimos en el BeatClub de Segovia a The Last 3 Lines.

El concierto fue estupendo, gracias a ellos, porque son una banda que en directo se salen y no sólo lo digo porque sea fan confeso. Pocos grupos conozco que potencian aún más su música en vivo y les dan un plus de calidad. Suenan muy bien. Son una máquina perféctamente engrasada.

No voy a decir mucho más porque ya les he visto varias veces y tampoco vamos a repetirnos tanto, salvo que sin duda alguna sus conciertos son un must, muy recomendables. 

The Last 3 Lines tocan este fin de semana en Barcelona junto a El Tercer Semestre (Sala Almodo Bar, en Gracia). Amigos de Barna, ya sabéis. Además son majetes y aguantan saludos y demás. Rock con barbas.


Se curraron su concierto a pesar de los pocos gatos que allí nos reunimos. Ya no hablo de los Lastris en particular. El número de espectadores a veces debe ser algo descorazonador. Te tiene que gustar mucho lo que haces y sentir auténtica pasión por ello. La pregunta del millón ¿Cómo movilizar a la gente?. A priori es un plan con muchos alicientes: buena, muy buena música y directo, sábado noche, entradas a precios más que populares y cervezas. Pero sin embargo la gente -y me excluyo- no se mueve. Hace casi dos meses Havalina (junto a Pasajero) tampoco colgó el cartel de sin entradas en la misma sala (la mitad o así de aforo).

Me da pena porque si somos muy pocos, tantos y tantos grupos (salas, discográficas, festivales,...) más que interesantes las pasan putas para sobrevivir. No conozco mucho Segovia, pero ¿tantos buenos planes tenéis el sábado noche como para no llenar la sala Beat Club?. Por dinero no es porque los precios son muy asequibles.

La pregunta se puede extender al resto del país, hace unos días he leído que Neuman también tocó en La Coruña delante de poca gente y seguro que todos conocemos ejemplos de nuestras ciudades. Siendo pequeñas localidades la ausencia de otros planes debería ser incompatible con estos aforos tan reducidos, no tienes otros fines de semana ni nada para ir a tu bar de siempre, y en grandes ciudades no se entiende que con la cantidad de gente que hay no se llegue al cupo marcado. Será cuestión de gustos... y pereza, panda vagos, que no todo van a ser The Black Keys y ahí bien que os gastáis los cuartos sin mirar la cuenta  :P

Bajo mi punto de vista y particularizando en Segovia, ya que estuve el fin de semana, estáis desaprovechando un festival como el WIC.



[Actualización 20/03/13]


No hace mucho The Last 3 Lines han publicado Leafless (spotify), una revisitación de algunas de sus canciones en formato acústico, otra manera más cercana de disfrutarles, y hoy acaban de enseñarnos este vídeo.


Trail Of Breadcrumbs
performed & recorded live at Muto Centro de Arte,
Barcelona.

jueves, 14 de marzo de 2013

A cielo abierto

Es un buen plan ir al Teatro Español a ver A cielo abierto, por varios motivos. Desde lo estupendo que son los actores hasta el desarrollo y temática de la obra, tan actual. Salí satisfecho el domingo pasado. ¿Cuántos motivos podemos elegir para esta entrada? tres, por ejemplo.

El texto pertenece a David Hare y la adaptación a José María Pou, quién también realiza las labores de director y es uno de los actores protagonistas. Secundado por Nathalie Pozas y -en menor medida, dado su tiempo real en escena- por Sergi Torrecilla.

Siempre comento que me considero un espectador novato en el teatro y es verdad. La posibilidad de ver sobre las tablas a dos grandes actores era y es uno de los grandes reclamos que he tenido en esta ocasión. No me equivoco si afirmo que se establece un duelo de titanes. Particularmente me gustó mucho Nathalie Pozas. Dicho sin desmerecer en absoluto a José María Pou -qué locura sino-, quién se come el escenario; Ni a Sergi Torrecilla, quién con sus intervenciones, más breves, ya que el peso de la obra recae sobre los dos actores principales, deja un buen sabor de boca. Me interesó mucho cómo una historia se puede sustentar con dos personajes.

Supongo que a veces el reparto es mínimo y otras es necesario (y hasta apetece) obras más corales. ¿Tendrá la crisis actual algo que ver con elegir representaciones con menos personal involucrado? y ya puestos ¿también lo tiene con su duración en cartelera (un mes en Madrid, aunque luego gire por distintas ciudades)?. Son dudas que nos surgieron al grupo que fuimos el domingo al teatro.

El segundo motivo es la obra en si. El texto de David Hare me gustó, quiero decir, la adaptación, no conozco el original. Me resultó actual y en el que de alguna manera puedes verte reflejado. Más allá del conflicto generacional entre los dos personajes principales, y el conflicto padre-hijo con el tercer personaje que queda relegado a un segundo plano, subyace una realidad social, una manera distinta y diametralmente opuesta de entender la vida y las relaciones con uno mismo y con los demás. Nuestros objetivos, nuestros miedos y nuestras excusas.

Aunque realmente lo que más me ha despertado la curiosidad es la posible precuela a esta historia. Los razonamientos de los personajes y sus conflictos te los dan servidos y no soy tan crítico cómo para cuestionarlos, porque son suyos y no he sentido qué quieran convencerme o dogmatizarme. Me intriga lo qué no cuentan. El cómo y por qué una persona puede enamorarse de la otra (y viceversa) siendo tan distintos y alargar la relación durante tantos años, con los agravantes de sus situación personal, que no quiero desvelar por si alguien (cómo yo antes de ir) no tiene ni idea de que trata la obra. Más que sus inicios, los primeros momentos, me gustaría saber cómo se mantuvo durante años.

El tercer motivo es el teatro en sí mismo. No hace falta más. Es un hecho confirmado. Disfruto yendo a ver obras, sin importarme si son mayores o no. Me habéis convertido en un jodio aficionado. ¡Cabrones!. :D

Esta obra nosotros la hemos visto desde lejos. Afortunadamente la acústica era buena y no tuvimos problemas para escuchar los diálogos (no como en el Teatro cofidis Alcazar). A favor de nuestros asientos estuvo que dominabas todo el escenario y la visión cenital te permitía contemplar la narración al completo. Estábamos arriba. En contra estuvo que te pierdes los gestos faciales, una pena.

En mi aprendizaje del teatro para dummies esta vez fue el lenguaje corporal. ¡Que buenos son!.

[+Info]


Dirección

José María Pou

Reparto

José María Pou Tom Sergeant
Nathalie Poza Kyra Hollis
Sergi Torrecilla Edward Sergeant

Ficha artística

Traducción José María Pou
Escenografia Llorenç Corbella
Vestuario Maria Araujo
Iluminación Txema Orriols
Caracterización Toni Santos
Ayudante de dirección Martí Torras


Dirección de producción Amparo Martínez
Jefa de producción Maite Pijuan
Producción ejecutiva Noemí Díaz


Personal técnico en gira Focus


Construcción escenografía Centre Cultural de Sant Cugat


Márketing y comunicación
Publiespec Reportatje fotográfico
David Ruano Diseño gráfico sSB 

Teatro Español - Sala Principal
De martes a viernes 20 h. Sábados 18 y 21:30 h Domingos 19 h.
Precio De 7 a 25€. Martes, miércoles y jueves 25% dto.

lunes, 11 de marzo de 2013

Rufus T Firefly

Les creo cuándo dicen que tienen ilusión y ganas de estar dentro del mundillo de la música y respeto cuándo se emocionan porque tocan en la Sala Copérnico (Madrid) y celebran una de sus noches especiales.

Lo hago porque me gusta la propuesta de Rufus T Firefly e intuyo (o espero, no lo tengo claro) que pueden ofrecer más, progresar y encontrar ese punto que te hace crecer como banda y atrapar al público en tu propuesta. Ya tienen camino hecho, parten de una buena base, ahora les toca lo más difícil -y bonito-, seguir adelante.

El sábado noche les vimos tocar y salvando un par de inconvenientes (una guitarra acústica que se negó a sonar y algún problemilla posterior con la eléctrica -es pregunta-) me gustó cómo suenan, sin excesos, ni negativos ni positivos, más cerca de lo segundo. Un concierto con algunos momentos álgidos y otros de espectador sin más. Estoy empezando a pensar que es una bendición encontrar cierta normalidad de sensaciones y huir de exaltaciones de toda índole.

La parte que más me llamó la atención de su directo fue la instrumental, es realmente interesante. La melodía, los estribillos y las letras ya los tengo de sobra escuchados. Sus canciones son largas, con una progresión de menos a más. Pero quizás ahí reside nuestro gran pero del grupo. Tardan en comenzar y llevarte a dónde quieren y ese mismo lapso de tiempo rompe un poco el timing del concierto y la capacidad de atención, por lo menos a nosotros.

Vic lo que es hablar, habla mucho. Las cosas como son... dicho desde el cariño.

Contaron con dos invitados. Alejandro Ovejero de Libens y Odette de Penny Necklace. Ambos tienen buenas voces, en especial Odette, quien nos recordó en algunos momentos y giros a Dolores O'Riordan (¿?). Sin desmerecer, sus intervenciones hicieron que los temas brillaran más (no recuerdo los nombres de las canciones). No les conocía. Tengo pendiente echarles un ojo, se lo ganaron con sus minutos sobre el escenario.

Para mi fue una buena noche que me deja curiosidad y esperanza por el futuro de esta joven banda.

Me llevé a casa un cd que me había tocado en un sorteo por comprar las entradas (gracias) y un vinilaco que me compré, llevaba meses detrás de él. El vinilo no, pero el cd tiene una contraportada estupenda hecha por Alberto Rey (estonosoyo).

martes, 5 de marzo de 2013

Aaron Thomas

Adoptar australianos en Madrid es un buen negocio.

No sé cuánta gente me despierta verdadera simpatía entre los músicos, nacionales y no nacionales, pero tengo muy claro que Aaron Thomas es uno de ellos. Me gusta escuchar su música porque me hace sentir bien, me transmite buen rollo, serenidad y optimismo.

Acaba de publicar The Blues and Greens (spotify).

En este nuevo trabajo regresa a su gusto por las melodías que te atrapan y por la dulzura. Repito, a mi me da muy buenas sensaciones, sin ser cursi ni manido ni nada por el estilo. Su anterior disco Made of wood era un poco más apagado, más de madera vieja humedecida. Aaron Thomas ya cuenta con tres discos en su haber, el primero Follow the Elephants fue un soplo de frescura en su día.





La verdad es que poco me importa que al final se pierda algo en los sonidos más calmados e imperceptibles, parte de un inmenso paisaje repleto de nieve y ausencias. Estoy contento con el resultado. Es un buen disco. En conjunto es variado, transcurre por distintos caminos. Lo publica Everlasting Records y en la breve descripción que ponen sobre Aaron Thomas se puede extrapolar los elementos que uno se encuentra en The blues and greens.
(Copio y pego de su web)
Aaron Thomas parece tener un bolsillo mágico del que saca las canciones, un recoveco más allá del espejo donde brillan al sol las auténticas gemas del pop. Aaron ha pasado mucho tiempo sentado tranquilamente en ese rincón donde Elvis Costello oye voces y Tom Waits recoge herrumbre para su tiovivo. Ha visto las huellas en la hierba: los Beatles estuvieron ahí, sí, pero también los Buckley (Tim y Jeff), Dylan, Bowie, Jacques Brel, Camille, Radiohead o Wilco.
Lo que para otros grupos significa el hit para Aaron es una canción más de su repertorio. Él no imposta, no pretende revolucionar nada, sencillamente hace lo que mejor sabe hacer y lo que hace como nadie: simplemente canciones; fieras o reposadas, pero siempre redondas y sugerentes.

A ver si cuadramos fechas y coincide que podemos ir a un concierto suyo.

lunes, 4 de marzo de 2013

Microteatro por dinero

Bajo este nombre se encierra una propuesta más que interesante en la que por unos pocos euros puedes disfrutar de una representación durante unos diez o quince minutos. Una escena que por si misma es una historia completa. Como espectador me gusta que me den pie a imaginarme el antes y el después de lo que estoy viendo. Además, cómo no, tienen bar.

Me gustó la experiencia. Fuimos hace un par de semanas y vimos dos escenas -obras-: El gol en propia puerta y Mentiras piadosas. Ya no están en cartel, las cambian cada mes, pero seguro que las que están ahora mismo también son igualmente interesantes.


Me gustó sobre todo la posibilidad de ver en un espacio reducido, casi palpando las historias con tus propias manos, cómo se desenvuelven los actores sin la distancia que puede conllevar el teatro más clásico. Cómo en una sala en la que casi no cabemos ni los espectadores puedes sentir la interpretación con cercanía, en todo su sentido.

La primera obra que vimos fue El gol en propia meta con texto y dirección de David Trueba. A este paso vamos a crear un club de fans de este buen señor (no es coña...). Los actores fueron Ledicia Sola, Vito Sanz y Paco Manzanedo (y un espontáneo que aún dudamos si fue tal o parte de la obra). Por elegir a uno de los tres, me gustó Paco Manzanedo.

El final nos supo un poco a poco, valga la redundancia, pero salimos satisfechos. Un texto con alguna que otra ironía sobre la relación entre parejas y sus tópicos a la hora de querer comenzar una nueva etapa. Más de unas sonrisa se nos escapó.

Parte del éxito de esta propuesta, además de la proximidad, es la universalidad de los temas que tratan. Ya sé que mi bagaje se reduce a dos obras, pero...

La segunda obra fue Mentiras Piadosas con texto de José Navar y Jeffrey Sweet y dirección de Lola Baldrich. Los actores fueron Lola Baldrich, José Navar y Rafa Rojas. Por elegir a uno también, me quedo con José Navar.

Me gustó algo más que la anterior, principalmente porque me dio pie a imaginarme más conflictos entre los personajes: infidelidades, coartadas, mentiras, amores ocultos, conformismo, adicción,... una pareja y un amigo. Él le pide al amigo una coartada ante ella. El conflicto está garantizado y la solución tras las cortinas.

Y no vimos más porque vivimos a caballo entre dos ciudades (y ninguna es Madrid), era domingo noche y nos quedaba viaje por hacer.

Pero seguro volveremos.

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