No sé cuántas veces nos habrán visitado The Raveonettes y por fin el sábado fue la primera vez que les vi. Mi lista de grupos que no entiendo porque no he visto nunca es mayor de lo que me gustaría, y la mayoría sin motivo explicable alguno. Sábado noche, uno menos.
A grandes rasgos The Raveonettes dieron un buen concierto y un buen ejemplo de cómo ir de menos a más en un concierto (sin contar los bises). Para mi empezaron fríos, sensación que me duró al menos un par de temas, pero poco a poco me fueron metiendo en el bolsillo y lo que al principio era cierto escepticismo pasó a convertirse en sencillo y puro disfrute.
Me gustó su sonido (al margen de la Sala Arena o cómo se llame ahora). En directo suenan más ruidosos y enérgicos que en los discos de estudio y
sin perder su capacidad de envolverte y crear atmósferas. Me convencieron con argumentos. Sólo el minuto y pico de distorsión en Aly, Walk with me merició toda una noche de vida. Sin darte
cuenta estás a su entera merced, por culpa de su música. Porque seamos sinceros, lo que es interactuar,
no lo hacen demasiado. Pero estos daneses no engañan a nadie, son cómo son, y, por supuesto, dieron las gracias (mucho más que otros modernos tan comunicativos).
Estuve muy entretenido viendo tocar a Sharin Foo su Fender (¿jazzmaster? por qué no será más sencillo encontrar este tipo de información en internet). Casi al final de concierto me preguntaron que por qué no íbamos a más conciertos así. La
respuesta fue porque no es fácil encontrar quién haga esto y lo haga
bien.
Tiempo y dinero bien invertidos. Me alegro de haberles visto al fin.
miércoles, 27 de febrero de 2013
miércoles, 20 de febrero de 2013
Eels
No siempre hay que tener cánones universales ni justificar la música según sea su composición, su creatividad, etc. A veces para poder decir que un disco es bueno es tan sencillo como decir que te ha enganchado. Aunque Eels siempre facturan discos con un mínimo de nivel y su etapa más ruidosa tiene su aquél, hacía una década o así que no escuchaba un trabajo suyo del tirón y repetía con frecuencia.En Wonderful, Glorious encuentras canciones evolución propia de sus últimos discos y una mirada a sus primeros. Particularmente me gusta este regreso. Beautiful freak me pillo en edad. Voy camino de ser viejuno.
Existen dos maneras (entre otras) de explicar porque te gusta un disco. La mejor es escuchar el disco (spotify).
Otra es usar palabras de otros (no están todos, como es lógico, ni todo lo que no está sería).
Hay un músico llamado Mark Oliver Everett (Mr. E) al que acusan de nula diversidad temática en sus letras. Eso que vomita en cada verso es el despecho de una vida jodida, oscura y triste pero lo hace con una eficacia casi cruel y con tanto lirismo que cada canción que compone desprende una empatía casi vergonzante. Que se sigan quejando, Mr. E y su selvática barba son mitología. Queda demostrado en el sobresaliente último álbum de Eels titulado Wonderful, Glorious.
El sonido viene siendo más o menos el mismo de siempre. Una fiesta de guitarras aderezadas con diálogos y una voz cada día más cazallera. Los cincuenta se notan y es algo positivo. Se deja entrever algo del autodestructor que es E, pero sólo a través de la batería y las distorsiones. ‘Peach Blossom‘, ‘Kinda fuzzy‘ o ‘New alphabet‘ reúnen lo mejor del antiguo y el nuevo Eels. Ese ruido mixtape mucho más depurado que de costumbre, la improvisación estudiada al milímetro.
Sólo el comienzo de Wonderful, Glorious ya vale por todo uno de esos discos que ahora se encumbran con una escucha porque es poco probable que soporte una segunda. Con casi cinco minutos y medio, "Bombs away" abre el décimo trabajo de EELS como la veterana madame abre de par en par las puertas de la casa del placer: bienvenido, aquí no tienes que tener prisa. Aquí paramos el reloj. La canción más larga del LP para comenzar el viaje por el interior del cráneo de Mark Oliver Everett; la canción más larga para demostrar que Mr. E se ha rodeado de la mejor de las bandas con las que ha tocado.
Es como un resumen inconsciente y desordenado de las coordenadas sonoras de la banda: el listado incluye chutes blues-rock ruidosos y medios tiempos delicados por igual, como si no le importara mezclarlos sin aparente orden o sentido, como si la rareza y extrañeza de “Wonderful, Glorious” fuera el leitmotiv de todo. Se nota en su fisonomía que este es un álbum de aventura y pasatiempo, en el mejor sentido posible de la expresión: como una canita al aire sin pretensiones después de romper una larga y conflictiva relación sentimental.
Pues bien, para aquellos que querían un álbum tan conciso y cargado de hits como variado, aquí llega ‘Wonderful, Glorious’, lo nuevo de Mr. E, para poner las cosas en su sitio y callar muchas bocas. La letra de ‘Bombs Away’, corte que abre, es precisamente una declaración de intenciones: “He sido sigiloso como un ratón en una iglesia / yendo de puntillas donde quiera que fuera / Me he cansado de ser complaciente / me he cansado de ser un ratón / no me pienso callar más” y en ella, así como en ‘Kinda Fuzzy’, el segundo tema, podemos apreciar un cambio en el sonido, una vuelta a su estilo de producción de los años 90, con guitarras sucias, elementos electrónicos y baterías que suenan como si de una base de un tema de rap se tratase.
La única explicación que le encuentro es la calidad y la empatía: que E sea un gran compositor, con una sensibilidad tan grande como su talento que le permite compartir sentimientos reales y universales a través de caminos inesperados.
... un disco que hace honor a su título “Wonderful (Maravilloso), Glorious (Glorioso)”; vamos, imprescindible y que te hace disfrutar desde el primer hasta el último minuto.
Sí, vale, estoy vago, pero por otro lado, se tarda un rato en leerse todo esto. ¿No cuela, no?.
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Duczen Manuel
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domingo, 17 de febrero de 2013
Antígona
Cuando fuimos a ver Antígona hace una semana no sabía que la obra estaba basada en el texto de Jean Anouilh (wikipedia). El nombre me hizo creer que era alguna revisión de la propia tragedia griega (el texto de Jean Anouilh de hecho está inspirado en el mito antiguo). Hasta este momento no tenía pensado hacer esta entrada, no encontraba ni el momento de hacerla ni el cómo enfocarla.
La idea que me quedo antes de este descubrimiento era la lucha de Antígona por hacer lo que es correcto en contra del dictamen de su tío Creón, el rey. Desafiar las normas cuando están al servicio de la opresión y permanecer fiel a un sentimiento moral del bien -aunque quienes lo causan y reciben tal vez no lo merezcan-.
He leído unas breves pinceladas sobre Jean Anouilh y como su Antígona fue estrenada durante la ocupación alemana en París, el 4 de febrero de 1944, y de como el personaje de Antígona simboliza la resistencia en la lucha contra las leyes de Creón. El paralelismo entre la resistencia francesa y Pétain -jefe del estado francés durante la ocupación- es evidente. Cada sociedad tiene sus leyes y sus gobernantes, y su momento actual.
Si el paralelismo lo realizamos en nuestra sociedad, con políticos, banqueros, grandes empresarios,... Hoy en día no parece tan mala elección esta Antígona.
En cuanto a la obra, con el paso de los días tengo mejor recuerdo de ella. Recuerdo que mejora conociendo de dónde viene. La primera parte no me terminó de convencer y por momentos me hizo pensar en que me quedaba una hora de aburrimiento. Pero afortunádamente no fue así. Mereció la pena verla.
Me gustó la actuación de Nawja (Antígona), repleta de detalles cercanos y de una inocencia envuelta en autodeterminación por lo que tiene que hacer. Huelga decir que nos gusta su voz cantando, llega a emocionar. Ruben Ochandiamo me dio una de cal y una de arena. Su Creón -para mi gusto- tiene momentos buenos como es el monólogo en el que cuenta la verdad a Antígona, pero sin embargo también supone una pequeña dificultad encuadrarle en el personaje dominante que ostenta el poder. No sé si por edad o por físico o por ambas.
Quién más nos gustó fue Nico Romero, perfecto en su papel de la autoridad. La labor del narrador (más o menos) la realiza el personaje de David Kammenos, bien en su papel, y lo hace usando el francés como idioma. A mi el recurso me gustó, la obra cobra un sentido más atemporal y no sujeto a una geografía determinada. Pedazo voz profunda que tiene. A mi chica le gustó más, para mi gusto demasiado más... :S
Entre los aspectos que no me gustaron destaca el exceso de absurdo. Desconozco la línea en la cuál insinúas y en la cuál reiteras en exceso, pero para nosotros en más de una ocasión fue más lo segundo. Tampoco somos muy amigos de usar micrófonos en el teatro. El sonido llegará mejor a toda la sala, pero llega distintos, desvirtuado y hace que la actuación pierda algo del directo que tienes delante.
No se me olvida. Sigo con mi aprendizaje del teatro :-). En el capítulo de hoy: Los dummies y los espacios sobre el escenario. Es todo un descubrimiento ver como el espacios sobre las tablas está vivo y lo está con ausencias. Disponible para cobrar su protagonismo cuando los personajes lo necesitan y a su vez dándoles la replica cuando quedan al margen. La iluminación y su ausencia programadas son parte de él.
¡Id al teatro!.
La idea que me quedo antes de este descubrimiento era la lucha de Antígona por hacer lo que es correcto en contra del dictamen de su tío Creón, el rey. Desafiar las normas cuando están al servicio de la opresión y permanecer fiel a un sentimiento moral del bien -aunque quienes lo causan y reciben tal vez no lo merezcan-.
He leído unas breves pinceladas sobre Jean Anouilh y como su Antígona fue estrenada durante la ocupación alemana en París, el 4 de febrero de 1944, y de como el personaje de Antígona simboliza la resistencia en la lucha contra las leyes de Creón. El paralelismo entre la resistencia francesa y Pétain -jefe del estado francés durante la ocupación- es evidente. Cada sociedad tiene sus leyes y sus gobernantes, y su momento actual.
Si el paralelismo lo realizamos en nuestra sociedad, con políticos, banqueros, grandes empresarios,... Hoy en día no parece tan mala elección esta Antígona.
-el vídeo no le hace justicia-
En cuanto a la obra, con el paso de los días tengo mejor recuerdo de ella. Recuerdo que mejora conociendo de dónde viene. La primera parte no me terminó de convencer y por momentos me hizo pensar en que me quedaba una hora de aburrimiento. Pero afortunádamente no fue así. Mereció la pena verla.
Me gustó la actuación de Nawja (Antígona), repleta de detalles cercanos y de una inocencia envuelta en autodeterminación por lo que tiene que hacer. Huelga decir que nos gusta su voz cantando, llega a emocionar. Ruben Ochandiamo me dio una de cal y una de arena. Su Creón -para mi gusto- tiene momentos buenos como es el monólogo en el que cuenta la verdad a Antígona, pero sin embargo también supone una pequeña dificultad encuadrarle en el personaje dominante que ostenta el poder. No sé si por edad o por físico o por ambas.
Quién más nos gustó fue Nico Romero, perfecto en su papel de la autoridad. La labor del narrador (más o menos) la realiza el personaje de David Kammenos, bien en su papel, y lo hace usando el francés como idioma. A mi el recurso me gustó, la obra cobra un sentido más atemporal y no sujeto a una geografía determinada. Pedazo voz profunda que tiene. A mi chica le gustó más, para mi gusto demasiado más... :S
Entre los aspectos que no me gustaron destaca el exceso de absurdo. Desconozco la línea en la cuál insinúas y en la cuál reiteras en exceso, pero para nosotros en más de una ocasión fue más lo segundo. Tampoco somos muy amigos de usar micrófonos en el teatro. El sonido llegará mejor a toda la sala, pero llega distintos, desvirtuado y hace que la actuación pierda algo del directo que tienes delante.
No se me olvida. Sigo con mi aprendizaje del teatro :-). En el capítulo de hoy: Los dummies y los espacios sobre el escenario. Es todo un descubrimiento ver como el espacios sobre las tablas está vivo y lo está con ausencias. Disponible para cobrar su protagonismo cuando los personajes lo necesitan y a su vez dándoles la replica cuando quedan al margen. La iluminación y su ausencia programadas son parte de él.
[+ Info]: Matadero de Madrid / Teatro Español
¡Id al teatro!.
ANTÍGONA una obra de Jean Anouilh
Una Antígona desgarradora que representa la lucha de la justicia ante las leyes opresivas.
Desde el 06 de febrero al 17 de marzoLugar: Sala 1
Hora: De martes a sábado 20h, domingos 19h.
Precio: Entradas 22€. Martes, miércoles y jueves 25% dto.
Institución: Naves del Español
Dirección: Rubén Ochandiano
Actores: David Kammenos, Najwa Nimri, Berta Ojea, Toni Acosta, Sergio Mur, Rubén Ochandiano, Nico Romero y Ramón Grau
Iluminación: Juan G. Cornejo
Vestuario: Berta Grasset e Iratxe Sanz
Producción: Teatro Español
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Duczen Manuel
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viernes, 15 de febrero de 2013
Nick Cave & The Bad Seeds
Anoche retransmitieron por Radio3 el concierto que Nick Cave dio en Berlín para presentar Push The Sky Away, su decimoquinto álbum (se publicará el próximo 18 de febrero, mientras se puede escuchar en streaming aquí).
La noticia de que Nick Cave & The Bad Seeds -o cualquiera de sus otros proyectos- publique material nuevo es siempre una buena noticia. Se lo merece por derecho propio. Desde anoche he escuchado varias veces el disco, varias con los cascos puestos, matizo porque cambia su percepción, y cada vez me gusta más.
Es un trabajo que transpira personalidad por todos los poros. Es un ejercicio de valor el no ofrecer lo que esperan de ti, al margen de que te equivoques o no. He leído varios comentarios que le acusan de estar contenido, de haber encerrado al animal y mirar con nostalgia su pasado, desterrando de los Bad Seeds la agresividad en favor de Grinderman.
Sino recuerdo mal, Beigbeder dice que la sociedad tiene miedo de aburrirse. Parafraseándole, ¿Por qué tenemos tanto miedo a la serenidad, a experimentar sensaciones que nacen de los abismos que todos tenemos?. Es una injusticia compararle con su propio pasado porque sus esperadas maneras sean distintas. Su rabia, su energía, su sudor, su oscuridad, su seducción, todo se manifiesta de otra menara, pero no ha desaparecido, sigue hay, latente, envuelta en la serenidad y en un universo musical que a cada año añade una muesca a su revolver. Tal vez seamos nosotros los que hemos mutado. Si algo le sobra siempre a Nick Cave es calidad e intensidad, haga lo que haga. ¿Cuántos artistas matarían por un nivel así?.
-Por ejemplo- We real cool ya se encarga de enseñarnos de lo que es capaz. Mantiene tu atención a base de promesas. Jubilee Street es el segundo adelanto del disco y para mi una de los temas del disco (y del año). La canción crece en deleite hasta el final, mi parte favorita, en la que uno podría morir eternamente. Desde esta premisa el disco ya merece la pena, pero Nick Cave es un cabrón que sabe jugar con las sensaciones, es un huracán. We No Who U Are ya se encarga de ponernos en alerta. Fue el single elegido, una inmensa declaración de intenciones. El tema tiene misterio y engancha. Me hace pensar en The National.
Acabo de recordar que Water's edge me recuerda un poco al trabajo que hicieron juntos Nick Cave y Warren Ellis para la banda sonora de La Carretera. Supongo que cada trozo de nuestra vida nos deja su impronta y esta se ve reflejada en el futuro
Hablando de caminos, si hay un tema que suponga un viaje ese es Higg Bloson blues. Te invitan, te conducen y te despachan sin fisuras. Push the sky away son canciones, muchas. Me gusta las cuerdas que incluye, refuerzan la melodía y suben la cota épica sin llevarla al ridículo. Mermaid, está sonando ahora mismo, tiene una melodía preciosa y te transmite una sensación de belleza, melancolía y lirismo infinita. Push the Sky away, última canción del disco, tampoco se queda atrás. Encontrar el momento y darle una oportunidad a Nick Cave & los Bad Seeds. El mío ha sido egoísta y solitario, pero ya tengo ganas de compartirlo y hacer que sea aún mejor. Lo será.
¿No existe una ley que diga que si un disco tiene dos o más canciones que te gustan a rabiar es discazo?. No sé si será de sus mejores álbumes, pero yo al menos lo puedo degustar sin tener la necesidad de quitarlo y queriendo repetir una vez más tras su escucha, entrar en bucle.
La noticia de que Nick Cave & The Bad Seeds -o cualquiera de sus otros proyectos- publique material nuevo es siempre una buena noticia. Se lo merece por derecho propio. Desde anoche he escuchado varias veces el disco, varias con los cascos puestos, matizo porque cambia su percepción, y cada vez me gusta más.
Es un trabajo que transpira personalidad por todos los poros. Es un ejercicio de valor el no ofrecer lo que esperan de ti, al margen de que te equivoques o no. He leído varios comentarios que le acusan de estar contenido, de haber encerrado al animal y mirar con nostalgia su pasado, desterrando de los Bad Seeds la agresividad en favor de Grinderman.Sino recuerdo mal, Beigbeder dice que la sociedad tiene miedo de aburrirse. Parafraseándole, ¿Por qué tenemos tanto miedo a la serenidad, a experimentar sensaciones que nacen de los abismos que todos tenemos?. Es una injusticia compararle con su propio pasado porque sus esperadas maneras sean distintas. Su rabia, su energía, su sudor, su oscuridad, su seducción, todo se manifiesta de otra menara, pero no ha desaparecido, sigue hay, latente, envuelta en la serenidad y en un universo musical que a cada año añade una muesca a su revolver. Tal vez seamos nosotros los que hemos mutado. Si algo le sobra siempre a Nick Cave es calidad e intensidad, haga lo que haga. ¿Cuántos artistas matarían por un nivel así?.
Push the sky away es un gran disco.
-Por ejemplo- We real cool ya se encarga de enseñarnos de lo que es capaz. Mantiene tu atención a base de promesas. Jubilee Street es el segundo adelanto del disco y para mi una de los temas del disco (y del año). La canción crece en deleite hasta el final, mi parte favorita, en la que uno podría morir eternamente. Desde esta premisa el disco ya merece la pena, pero Nick Cave es un cabrón que sabe jugar con las sensaciones, es un huracán. We No Who U Are ya se encarga de ponernos en alerta. Fue el single elegido, una inmensa declaración de intenciones. El tema tiene misterio y engancha. Me hace pensar en The National.
Acabo de recordar que Water's edge me recuerda un poco al trabajo que hicieron juntos Nick Cave y Warren Ellis para la banda sonora de La Carretera. Supongo que cada trozo de nuestra vida nos deja su impronta y esta se ve reflejada en el futuro
Hablando de caminos, si hay un tema que suponga un viaje ese es Higg Bloson blues. Te invitan, te conducen y te despachan sin fisuras. Push the sky away son canciones, muchas. Me gusta las cuerdas que incluye, refuerzan la melodía y suben la cota épica sin llevarla al ridículo. Mermaid, está sonando ahora mismo, tiene una melodía preciosa y te transmite una sensación de belleza, melancolía y lirismo infinita. Push the Sky away, última canción del disco, tampoco se queda atrás. Encontrar el momento y darle una oportunidad a Nick Cave & los Bad Seeds. El mío ha sido egoísta y solitario, pero ya tengo ganas de compartirlo y hacer que sea aún mejor. Lo será.
¿No existe una ley que diga que si un disco tiene dos o más canciones que te gustan a rabiar es discazo?. No sé si será de sus mejores álbumes, pero yo al menos lo puedo degustar sin tener la necesidad de quitarlo y queriendo repetir una vez más tras su escucha, entrar en bucle.
Y no es poco. No lo es.
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Duczen Manuel
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lunes, 11 de febrero de 2013
Mucho
Los prejuicios son malos para casi todo (no confundir con la falta de criterio alguno). En menor escala están las ideas preconcebidas, son prejuicios sin el componente de malicia hacia quién los sufre. No participas de sus ideas pero no les deseas ningún tipo de mal.
El primer disco de Mucho no me gustó (y no me gusta) y por si fuera poco el hecho de que tengan el favor mayoritario de las radios generalistas no ayudó nada. Siempre puedes encontrar agravios comparativos. Creo que les cogí cierta manía. Ya tenía mi idea preconcebida de ellos.
Pero como uno es curioso, me he puesto a escuchar su segundo trabajo El apocalipisis según Mucho (spotify).
¡Cómo me gusta -ejem- que me dejen en evidencia y me den una buena -e hipotéticamente hablando- hostia con argumentos justo en medio de la cara!, ahí, justo en medio de la jeta, en dónde duele. Este segundo disco me ha gustado y ha conseguido que cambie mi opinión general sobre su música. Siempre hablo de la música, no tengo el gusto de conocerles, es más, les he escuchado esta semana pasada en dos o tres entrevistas y me han caído bien.
¿Por qué he cambiado de opinión? El motivo es porque me gusta la instrumentación de sus temas y su manera de componer, además de que tienen temas reálmente buenos. No tengo el disco tan trillado como para reflejar mis favoritas y estoy en proceso de descubrirlo a fondo, pero canciones como En la base de la montaña o La larga risa del emperador o Sal de la tierra -con ese inicio tan Eels- o El lustroso Airado me tienen atrapado.
Las letras tampoco están mal, muy actuales y acordes a los tiempos que nos está tocando vivir. Se empiezan a entrever nada más comenzar la primera canción del disco, Más feliz sin televisión. Sigo teniendo algún problemilla con esa manera de alargar las "a", como en Como si no hubiera mañana y en motores, pero vamos poco a poco que por hoy ya llevo mucho camino andado y en conjunto salen airosos.
Menciono Sustancia fundamental y El sitio incorrecto y Las plantas, que bien pudiera también, y está el disco al completo. Soy un vendido xD :-)
No sé si este segundo disco es más arriesgado o si será bien recibido o no por quiénes ya eran fan suyos, pero he empezado a creer que tienen un hueco en la música. Un hueco interesante. Su apocalipsis es mi génesis.
El primer disco de Mucho no me gustó (y no me gusta) y por si fuera poco el hecho de que tengan el favor mayoritario de las radios generalistas no ayudó nada. Siempre puedes encontrar agravios comparativos. Creo que les cogí cierta manía. Ya tenía mi idea preconcebida de ellos.
Pero como uno es curioso, me he puesto a escuchar su segundo trabajo El apocalipisis según Mucho (spotify).
¡Cómo me gusta -ejem- que me dejen en evidencia y me den una buena -e hipotéticamente hablando- hostia con argumentos justo en medio de la cara!, ahí, justo en medio de la jeta, en dónde duele. Este segundo disco me ha gustado y ha conseguido que cambie mi opinión general sobre su música. Siempre hablo de la música, no tengo el gusto de conocerles, es más, les he escuchado esta semana pasada en dos o tres entrevistas y me han caído bien.
¿Por qué he cambiado de opinión? El motivo es porque me gusta la instrumentación de sus temas y su manera de componer, además de que tienen temas reálmente buenos. No tengo el disco tan trillado como para reflejar mis favoritas y estoy en proceso de descubrirlo a fondo, pero canciones como En la base de la montaña o La larga risa del emperador o Sal de la tierra -con ese inicio tan Eels- o El lustroso Airado me tienen atrapado.
Las letras tampoco están mal, muy actuales y acordes a los tiempos que nos está tocando vivir. Se empiezan a entrever nada más comenzar la primera canción del disco, Más feliz sin televisión. Sigo teniendo algún problemilla con esa manera de alargar las "a", como en Como si no hubiera mañana y en motores, pero vamos poco a poco que por hoy ya llevo mucho camino andado y en conjunto salen airosos.
Menciono Sustancia fundamental y El sitio incorrecto y Las plantas, que bien pudiera también, y está el disco al completo. Soy un vendido xD :-)
No sé si este segundo disco es más arriesgado o si será bien recibido o no por quiénes ya eran fan suyos, pero he empezado a creer que tienen un hueco en la música. Un hueco interesante. Su apocalipsis es mi génesis.
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Duczen Manuel
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13:41
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martes, 5 de febrero de 2013
Deseo
De nuevo en el teatro (Teatro Cofidis) y de nuevo con buenas
sensaciones. A una semana vista el balance de lo pros y los contras me
hacen ver que mereció la pena ver Deseo con Emma Suárez, Luis Merlo, Gonzálo De Castro y Belén López.
En mi continuo aprendizaje personal sobre el teatro, Dummies a escena, el capítulo de hoy corresponde a El quinto protagonista: el escenario. En esta obra se me antoja importante. Detonador de reacciones y emociones. En él los personajes experimentan sus cambios de deseo. Acotar al ser humano en el tiempo y el espacio provoca la consecución de situaciones. Me gustó aunque en alguna ocasión abusó un poco del tiempo.
Me ha gustado Emma Suárez, pero no soy objetivo, siempre me ha gustado y era el principal reclamo para ir al teatro. Me sorprendió positivamente Luis Merlo, me creí su papel. Me sorprendió sobre todo por su buen hacer y en menor medida por el desconocimiento que tenía de este actor más allá de su faceta televisiva -la cual tampoco he seguido casi-. Algo similar me sucedió con Belén López, pero con sensaciones más correctas. Identifica el estereotipo de su personaje. En último lugar, no me termina de convencer Gonzálo De Castro, sin que eso signifique que haga mal su trabajo, sólo que no termino de conectar con él.
Nada más salir del teatro tenía la sensación de que la obra no profundizó en las emociones humanas todo lo que debía o al menos lo suficiente para quitarme la sensación de superficialidad (y posterior final previsible, aunque quede algo abierto). Esta sensación proviene en gran parte de que no sabía sí la obra giraría hacia la comedia al más puro estilo matrimoniadas o hacia la tragicomedia. Esperaba más bien lo segundo. Unas semanas después la supuesta superficialidad no me parece tanta, es decir, no escarba en los personajes pero nos da los elementos suficientes para que cada uno lo hagamos. Esperaba una visión de emociones porque el factor escándalo en el sexo y las parejas -para mi- no es tal escándalo, o al menos así tratado.
Como me noto con verborrea mental -sorry- y no tengo muy claro lo que quiero hacer con esta entrada. Si los personajes fueran párrafos:
El deseo en nuestro imaginario actual está íntima y casi exclusivamente ligado al instinto sexual. La necesidad por obtener bajo nuestra piel cuerpos ajenos se sublima para quiénes sienten el compromiso como una cárcel de exclusividad. Desean todo aquello que la rutina les ha robado, en un alto tanto por ciento por no haberlo sabido alimentar. Hace ya demasiado tiempo que su día a día sucumbió a la pereza. La misma clase de pereza que mata a las personas y las ahoga en la cotidianidad del aburrimiento. Pero siempre sin perder su actual estatus. La vida que han construido sobre cientos de mentiras. Un excelso ejercicio de egoísmo.
Sin embargo el deseo no es patrimonio de los infieles -por denominarlos de alguna manera-, sino que es potestad de los seres humanos, de todos los seres humanos, incluso de los que pagan el precio de sus actos y pierden aquello que arriesgaron impunemente. ¿Cómo nace este nuevo deseo en ellos, tan distinto y tan semejante? ¿cómo de la noche a la mañana se despierta como un huracán devastador? ¿cuál es su germen original?. Es bien sabido que el tiempo en soledad -no elegida- atormenta demasiado al espíritu. En este supuesto la soledad es uno de los aliados del Deseo. Nos empuja a él. A corto plazo una colección de amantes eventuales alivia y reconforta, al menos el mismo tiempo que el calor de una ducha permanece sobre el cuerpo. Pero el deseo, siempre el Deseo, el mismo que nos empuja a un horizonte nuevo, nos hace anhelar el pasado. A revivir los recuerdos más hermosos y ansiar el calor aún latente de la pareja.
No importa que disfraces el deseo de odio ante la venganza del herido. Las pasiones tienen la malsana costumbre de extender y entremezclar sus hilos las unas con las otras. Surgen daños colaterales y víctimas secundarias, cuyo papel es ser protagonistas. Porque el deseo es caprichoso y atormenta a quién cree tenerlo aletargado. A quién en su vida, feliz, encuentra en su otra mitad todo aquello que conoce. Hasta que la vida le sitúa en encrucijadas en las que la elección es una obligatoriedad y uno no sabe si la vida se mide en medias naranjas, docenas o por el contrario en dos o tres gajos. Entonces el deseo nace desde el dolor y la depceción, e irrumpe arrasándolo todo. Aquello que no despertaba nuestro interés se convierte en objetivo vital.
Plasmando el deseo en personajes, de eso se trataba, reflejar e identificarnos en la mayor medida de lo posible en uno de ellos, queda la última y cuarta incógnita de la ecuación. Es la más clara. O no. Protagonismo, inconstancia y Deseo. Todo ello como imagen pública. Sin ahondar en la superficie. Un ejercicio de huida y ocultación. ¿Qué nos empuja a ser ese animal que detestamos? Somos el detonador de la carga, decidimos cuándo, cómo y a quién. Nuestra victoria son sus derrotas. Pero puede ser una mentira e invertirse las tornas. Somos lo que somos, nos guste o no, víctima y verdugo en una misma línea temporal, o sencíllamente, nos guste sí o sí, sin más, por mucho que choque frontalmente con los supuestos valores de nuestra sociedad.
Porque el Deseo, al fin y al cabo, es deseo y mucho más.
En mi continuo aprendizaje personal sobre el teatro, Dummies a escena, el capítulo de hoy corresponde a El quinto protagonista: el escenario. En esta obra se me antoja importante. Detonador de reacciones y emociones. En él los personajes experimentan sus cambios de deseo. Acotar al ser humano en el tiempo y el espacio provoca la consecución de situaciones. Me gustó aunque en alguna ocasión abusó un poco del tiempo.Me ha gustado Emma Suárez, pero no soy objetivo, siempre me ha gustado y era el principal reclamo para ir al teatro. Me sorprendió positivamente Luis Merlo, me creí su papel. Me sorprendió sobre todo por su buen hacer y en menor medida por el desconocimiento que tenía de este actor más allá de su faceta televisiva -la cual tampoco he seguido casi-. Algo similar me sucedió con Belén López, pero con sensaciones más correctas. Identifica el estereotipo de su personaje. En último lugar, no me termina de convencer Gonzálo De Castro, sin que eso signifique que haga mal su trabajo, sólo que no termino de conectar con él.
Nada más salir del teatro tenía la sensación de que la obra no profundizó en las emociones humanas todo lo que debía o al menos lo suficiente para quitarme la sensación de superficialidad (y posterior final previsible, aunque quede algo abierto). Esta sensación proviene en gran parte de que no sabía sí la obra giraría hacia la comedia al más puro estilo matrimoniadas o hacia la tragicomedia. Esperaba más bien lo segundo. Unas semanas después la supuesta superficialidad no me parece tanta, es decir, no escarba en los personajes pero nos da los elementos suficientes para que cada uno lo hagamos. Esperaba una visión de emociones porque el factor escándalo en el sexo y las parejas -para mi- no es tal escándalo, o al menos así tratado.
Como me noto con verborrea mental -sorry- y no tengo muy claro lo que quiero hacer con esta entrada. Si los personajes fueran párrafos:
El deseo en nuestro imaginario actual está íntima y casi exclusivamente ligado al instinto sexual. La necesidad por obtener bajo nuestra piel cuerpos ajenos se sublima para quiénes sienten el compromiso como una cárcel de exclusividad. Desean todo aquello que la rutina les ha robado, en un alto tanto por ciento por no haberlo sabido alimentar. Hace ya demasiado tiempo que su día a día sucumbió a la pereza. La misma clase de pereza que mata a las personas y las ahoga en la cotidianidad del aburrimiento. Pero siempre sin perder su actual estatus. La vida que han construido sobre cientos de mentiras. Un excelso ejercicio de egoísmo.
Sin embargo el deseo no es patrimonio de los infieles -por denominarlos de alguna manera-, sino que es potestad de los seres humanos, de todos los seres humanos, incluso de los que pagan el precio de sus actos y pierden aquello que arriesgaron impunemente. ¿Cómo nace este nuevo deseo en ellos, tan distinto y tan semejante? ¿cómo de la noche a la mañana se despierta como un huracán devastador? ¿cuál es su germen original?. Es bien sabido que el tiempo en soledad -no elegida- atormenta demasiado al espíritu. En este supuesto la soledad es uno de los aliados del Deseo. Nos empuja a él. A corto plazo una colección de amantes eventuales alivia y reconforta, al menos el mismo tiempo que el calor de una ducha permanece sobre el cuerpo. Pero el deseo, siempre el Deseo, el mismo que nos empuja a un horizonte nuevo, nos hace anhelar el pasado. A revivir los recuerdos más hermosos y ansiar el calor aún latente de la pareja.
No importa que disfraces el deseo de odio ante la venganza del herido. Las pasiones tienen la malsana costumbre de extender y entremezclar sus hilos las unas con las otras. Surgen daños colaterales y víctimas secundarias, cuyo papel es ser protagonistas. Porque el deseo es caprichoso y atormenta a quién cree tenerlo aletargado. A quién en su vida, feliz, encuentra en su otra mitad todo aquello que conoce. Hasta que la vida le sitúa en encrucijadas en las que la elección es una obligatoriedad y uno no sabe si la vida se mide en medias naranjas, docenas o por el contrario en dos o tres gajos. Entonces el deseo nace desde el dolor y la depceción, e irrumpe arrasándolo todo. Aquello que no despertaba nuestro interés se convierte en objetivo vital.
Plasmando el deseo en personajes, de eso se trataba, reflejar e identificarnos en la mayor medida de lo posible en uno de ellos, queda la última y cuarta incógnita de la ecuación. Es la más clara. O no. Protagonismo, inconstancia y Deseo. Todo ello como imagen pública. Sin ahondar en la superficie. Un ejercicio de huida y ocultación. ¿Qué nos empuja a ser ese animal que detestamos? Somos el detonador de la carga, decidimos cuándo, cómo y a quién. Nuestra victoria son sus derrotas. Pero puede ser una mentira e invertirse las tornas. Somos lo que somos, nos guste o no, víctima y verdugo en una misma línea temporal, o sencíllamente, nos guste sí o sí, sin más, por mucho que choque frontalmente con los supuestos valores de nuestra sociedad.
Porque el Deseo, al fin y al cabo, es deseo y mucho más.
Publicado por
Duczen Manuel
a las
12:10
Etiquetas:
Escenicas
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