La noche la comenzamos en la plaza de San Lorenzo, en Casa Paco, tomando unos botellines y unos pinchos. Todo estupendo, tanto que el número nos nubló un poco la objetividad, pero ¿quién la quiere?. Íbamos a ver a dos grupos nacionales que nos gustan. No aburriré con detalles de la ciudad en sí, daros una vuelta por allí y disfrutarla.Los primeros en abrir fuego fueron Pasajero. A nosotros nos gustó su propuesta, con algunos momentos más álgidos que otros, ruidosa, melódica y directa, rock independiente y sentimiento unidos. El final del concierto es una pasada, su canción Perdóname es mi niña mimada del disco. Durante su actuación contaron con al colaboración de los Havalina y de algún Vetusto (¿?).
Havalina eran el reclamo principal (aunque en mi caso tenía más curiosidad por ver a Pasajero, you know, me gustan y era mi primera vez). Este trío son una bendición y un valor seguro. A veces hablar de música es un poco innecesario cuándo el resultado es lo que todos conocemos. Havalina son muy buenos. Sabes lo que van a hacer y lo hacen muy bien.
Sus no habituales que se habían acercado al concierto por curiosidad comentaban que igual el repertorio era algo monótono -no comparto la afirmación-, pero aún cayeron rendidos a su música y a todo el estruendo que producen. El despliegue de sonido es apabullante. Este último disco les ha senado muy bien. Están en plena forma. Terminaron el concierto entre el público.Después ambos grupos se hicieron fotos y firmaron discos y camisetas aguantando de manera estoica y agradecida a todo el que se acercara, incluidos los que con las cervezas no controlamos nuestro nivel de cansineidad -sorry-.
La noche la terminamos en Santana y el Shout. El Santana celebraba sus 20 años de existencia (o algo así) y a modo de curiosidad por allí se dieron cita Carlos Tarque de M-Clan, Albert Pla, Muchachito Bombo Inferno y varios Supersubmarinas (que debieron tocar también en la ciudad).
Música, noche y amigos.




