martes, 22 de enero de 2013

Havalina + Pasajero

Poco a poco vamos cogiendo algo de ritmo de conciertos. El viernes pasado estuvimos en Segovia viendo a Havalina y a Pasajero en la sala Beat dentro del WIC. Si no conocéis el programa de este festival segoviano pasaros por su web, tienen una propuesta interesante y a precios más que asequibles, además el trato es estupendo.

La noche la comenzamos en la plaza de San Lorenzo, en Casa Paco, tomando unos botellines y unos pinchos. Todo estupendo, tanto que el número nos nubló un poco la objetividad, pero ¿quién la quiere?. Íbamos a ver a dos grupos nacionales que nos gustan. No aburriré con detalles de la ciudad en sí, daros una vuelta por allí y disfrutarla.

Los primeros en abrir fuego fueron Pasajero. A nosotros nos gustó su propuesta, con algunos momentos más álgidos que otros, ruidosa, melódica y directa, rock independiente y sentimiento unidos. El final del concierto es una pasada, su canción Perdóname es mi niña mimada del disco. Durante su actuación contaron con al colaboración de los Havalina y de algún Vetusto (¿?).

Havalina eran el reclamo principal (aunque en mi caso tenía más curiosidad por ver a Pasajero, you know, me gustan y era mi primera vez). Este trío son una bendición y un valor seguro. A veces hablar de música es un poco innecesario cuándo el resultado es lo que todos conocemos. Havalina son muy buenos. Sabes lo que van a hacer y lo hacen muy bien.

Sus no habituales que se habían acercado al concierto por curiosidad comentaban que igual el repertorio era algo monótono -no comparto la afirmación-, pero aún cayeron rendidos a su música y a todo el estruendo que producen. El despliegue de sonido es apabullante. Este último disco les ha senado muy bien. Están en plena forma. Terminaron el concierto entre el público.

Después ambos grupos se hicieron fotos y firmaron discos y camisetas aguantando de manera estoica y agradecida a todo el que se acercara, incluidos los que con las cervezas no controlamos nuestro nivel de cansineidad -sorry-.

La noche la terminamos en Santana y el Shout. El Santana celebraba sus 20 años de existencia (o algo así) y a modo de curiosidad por allí se dieron cita Carlos Tarque de M-Clan, Albert Pla, Muchachito Bombo Inferno y varios Supersubmarinas (que debieron tocar también en la ciudad).

Música, noche y amigos.

viernes, 18 de enero de 2013

Doninique A

Uno de mis estupendos regalos de navidades -¡mil gracias!- ha sido unas entradas para ir a ver a Dominque A en Madrid, en el concierto que dio en el auditorio del Instituto Francés. Un evento con aforo más reducido y sentados todos. ¡Cómo me lo pasé de bien!, a pesar de estar en la tercera fila de la gélida Francia madrileña. Los pies congelados.

Luces blancas, gente anónima
Es público que siento especial simpatía por la música de Dominique. Cada vez que pongo uno de sus discos en el spotify corro el -agradable- riesgo de dejarlos sonar uno detrás de otro. Sin embargo siempre es una sorpresa escucharle en directo porque además de rodearse de buenos músicos, sus canciones cobran una fuerza y una intensidad más relevante aún si cabe.

El lunes no fue una excepción. El concierto -salvo el a veces mal sonido de graves del auditorio, al menos en las primeras filas- fue impecable y en algunos momentos emocionante. Dominique A dio un buen repaso a su buen último disco Vers les lueurs mezclado con temas de toda su carrera. Se están reeditando sus discos. Como él mismo dijo: "... en 20 años he hecho muchas canciones... y algunas buenas". Otra nota destacada del concierto fue su humor y cercanía, se dirigió al público en castellano y bromeo con nosotros y con su banda (el guitarrista y el bajo son un punto, cada uno en su estilo).

Ver a Dominique A en concierto es algo muy recomendable, y punto.


[Actualización]
Dominique A acaba de grabar uno de los conciertos de radio3 y lo acaban de colgar en la web de la emisora.





:D


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Además, también tuvimos dos teloneros.

Benjamin Jarry (bandcamp) con su cello nos regaló unos veinte minutos de música deliciosa y en ocasiones inquietante, del tipo de compositor nórdico que parece la banda sonora de un escritor sueco de moda. Graba sus propias bases mientras toca y las repite para seguir tocando sobre ellas. Es muy curioso e interesante de ver. A bote pronto sino recuerdo mal también se lo he visto a el violinista que llevaba Yann Tiersen (y The Swell Season).



Acto seguido vimos a The Healthy Boy (bandcamp). Este muchacho es consciente de que su voz-profunda- y su estilo de canciones -intimista- no es del agrado de todo el público y hasta puede que no sea fácil de escuchar. Se presentó ante nosotros tan sólo con su voz y su guitarra, de manera más cruda que en sus canciones. No me disgustó aunque me gustaría verle con toda su instrumentación. Me recordó al Tom Waits de finales de los 70 y algunos temas en su estructura a Leonard Cohen de esa misma época. Rebuscando un poco más en los parecidos, la manera de cantar enraiza con gentes como Rome o Mark Lanegan -salvando las distancias- y algún matiz de Nick Cave -salvando muchas más distancias-. O algo así.


jueves, 17 de enero de 2013

Yerma


Media semana después y aún no tengo una opinión definitiva y clara de la nueva representación de Yerma que ha preparado el director Miguel Narros. No salí disgustado de la obra pero tampoco entusiasmado. La falta de posicionamiento es un demérito, para bien y para mal.

Centrándome en esta vesión en particular, por un lado me gustó la escenografía y en mi particular aprendizaje del mundo del teatro en esta ocasión he conocido la utilización de elementos naturales: el agua. Lo de ser un dummie tiene su punto. La colocación y desmantelación de la escena de las sábanas, según me han contado, fue todo un adelante en su época y la verdad es que es muy efectivo.




La música es de Enrique Morente, poco más que decir.

Por otro lado, siguiendo las sensaciones que me ha dejado este Yerma, la actuación de Silvia Marsó ni me convención ni dejo de hacerlo. Llama la atención las partes más sobre actuadas. Citando a la gente con la que fui ¿puede qué sea resultado de las órdenes artísticas? Marcial Álvarez también comentaron que sobre actuó un poco -yo no me di cuenta- y al parecer no suele hacerlo y siempre es un actor con magníficos resultados. Sea como fuere, me fijé más en la labor de los actores secundarios que en la actriz principal.

Reina la sencillez, la desnudez y la corrección.

De cualquier manera no me arrepiento de haber visto Yerma. Revisitar a un gran clásico de nuestra literatura es siempre un hándicap y a veces se nos olvida que no todos les conocemos más allá de nuestra época escolar. Puede ser triste, pero es así. Desde esta perspectiva, y sin ella, lo que más me impresionó de la obra es la fuerza de Lorca y el riesgo que asume, adelantado a su tiempo. Aunque parezca superfluo y diga para algunos muy poco de mí, empecé a admirarle.

Yerma es una obra universal.



11 de enero a 17 de febrero de 2013
Teatro María Guerrero
Martes a sábado a las 20:30 horas
Domingo a las 19:30

Duración 1 hora 50 minutos (aprox.) sin descanso
Los días 23, 24 y 25 de enero serán funciones accesibles para personas con discapacidad auditiva y visual

REPARTO (por orden alfabético)
Marcial Álvarez, María Álvarez, Rocío Calvo, Asunción Díaz Alcuaz, Antonio Escribano, Emilio Gómez, Iván Hermes, Eva Marciel, Silvia Marsó, Mona Martínez, Paloma Montero, Soleá Morente, Roser Pujol, Teresa Quintero
 

EQUIPO
ARTÍSTICO
Federico García Lorca (Texto), Miguel Narros (Dirección), Enrique Morente (Música), Mónica Boromello (Escenografía), Juan Gómez‐Cornejo (Iluminación), Almudena Rodríguez (Vestuario), Marta Gómez (Coreografía), Luis Luque (Ayudante de dirección), Cecilia Molano (Diseño cartel), Luis Malibran (Fotografía)


Coproducción Centro Dramático Nacional y Producciones Faraute

domingo, 13 de enero de 2013

Volver


La vieja campana de bronce repiqueteaba pesádamente en el campanario del pueblo. Alberto miró su reloj de pulsera Tag Heuer. Puntual como siempre. Constituía su único bien. Regalo de tiempos mejores en los que las mujeres caían rendidas a sus pies. Ella se lo dio una noche mientras cenaban a la orilla del Danubio. Se había prometido no recibir nunca regalos caros, pero nada más ver la esfera negra olvidó su promesa y sucumbió al lujo. Fue el primero de muchos otros presentes. Con el tiempo llegó a amarla. Ese fue su error.

La campana dobló de nuevo. Alberto alzó la vista hasta la parte más alta de la torre. Le gustaba su iluminación nocturna. Naranja como un cielo muriendo ante la oscuridad y difuso como las ideas de quiénes lo han perdido todo. Esperó un segundo y encogió sus hombros metiendo el cuello dentro del abrigo para sentir el calor de su solapa. El otoño ya estaba avanzado y en esta parte del país el frío ya era protagonista de tantas y tantas conversaciones. ¿Qué hacía allí?. La pregunta atormentaba una y otra vez su mente. En dos semanas su buzón de entrada había estado vacío, ni siquiera el spam se había saltado el filtro de seguridad, hasta que apareció su mail: Ven.

El mensaje era escueto y sin embargo suficiente. Conocía la hora, el día, el lugar, pero no los motivos. No fue un final feliz. Ningún final es feliz. Quería borrar todos los recuerdos, todo el daño que había recibido y, por qué no, causado. Volvió a mirar el reloj, impaciente. En él estaba la clave de su vida. En años no se había atrevido a leer de nuevo la inscripción que estaba grabada en su base. Huía de ella: “… Volver es morir”.

Los faros de un coche iluminaron la calle y le cegaron por un momento. El vehículo, un Aston Martin Vanquish color negro brillante, aminoró la marcha hasta pararse a unos metros de Alberto. Amaba ese deportivo, hacía juego con su reloj. Las ideas anacrónicas e infantiles siempre le venían en los peores momentos. Ella venía sola, tal y como había imaginado. Apagó el motor del coche y se quedó dentro, observándolo y tal vez reuniendo fuerzas. Por primera vez se dio cuenta de qué echaba de menos su sonido. El rugir perfecto del silencio.

Las manos le temblaban por el frío y por ella. Alberto no estaba preparado. Nunca se precipitaba y ella siempre cumplía su palabra. Sus estúpidas promesas. Maldijo para sí mismo. Quería más tiempo, más días para compadecerse. Rebuscó con sus dedos desnudos en el bolsillo derecho de su abrigo Viktor & Rolf. Era el motivo de no llevar guantes, dejar sus huellas en el arma. Libero el seguro, accionó el carro y apuntó hacia Ella.

Se miraron, a pesar de la distancia, se miraron. Sin más demora y con hábil giro de manos liberó el gatillo retirando el dedo de su compartimento y colocó el arma sobre la palma de su mano, con el cañón mirando hacia Él. Se la ofreció. Una promesa es una promesa y una inscripción un destino. La campana dio su último giro silenciando el badajo del borde y su reloj marcó la hora en punto.

Volver es morir.

sábado, 12 de enero de 2013

Julio de la Rosa

Algún había que volver a desempolvar el blog y escribir alguna entrada, con el año nuevo estoy totálmente despreocupado. Una manera de hacerlo es buscar en las novedades que nos va a traer el 2013 y con el día casi lluvioso que tenemos fuera, Julio de la Rosa me parece una buena opción. Llevo una semana escuchando el adelanto de su nuevo trabajo. Llevará por nombre "Pequeños trastornos sin importancia".

La canción elegida es Colecciono sabotajes.




A Julio lo llevo escuchando un par de años y gracias a mi chica, le gusta. Tenemos el vinilo de su anterior disco La herida universal (spotify). Es un tipo interesante, de esos tristes que nos gustan. You know.

En este nuevo disco contará con numerosas colaboraciones, tales como Miren Iza, Bunbury, Miguel Rivera, Anni B. Sweet, Xoel López, Josephine Ayling, Juan Alberto Martínez, Ainara LeGardon, Ana Franco, Nahúm García, Nieves Lázaro , Dani Llamas, Hannot Mintegia, Havalina al completo, Jorge Fuertes, Abraham Boba, Pau Roca. Impresionante elenco. El disco lo edita Ernie producciones.

Tengo ganas de escuchar el resultado final -y es más, creo que nos lo vamos a comprar a poco que cumpla mis expectativas, además la edición promete ser muy guapa, con fotos por cada tema y demás-. Sea como fuere, Colecciono sabotajes, el single, ya me ha ganado. Tras oírla por primera vez se me escapo un "qué cabrón, si es que la canción es buena".

Algún día había que retomar el blog.

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