No sé cuántas veces nos habrán visitado The Raveonettes y por fin el sábado fue la primera vez que les vi. Mi lista de grupos que no entiendo porque no he visto nunca es mayor de lo que me gustaría, y la mayoría sin motivo explicable alguno. Sábado noche, uno menos.
A grandes rasgos The Raveonettes dieron un buen concierto y un buen ejemplo de cómo ir de menos a más en un concierto (sin contar los bises). Para mi empezaron fríos, sensación que me duró al menos un par de temas, pero poco a poco me fueron metiendo en el bolsillo y lo que al principio era cierto escepticismo pasó a convertirse en sencillo y puro disfrute.
Me gustó su sonido (al margen de la Sala Arena o cómo se llame ahora). En directo suenan más ruidosos y enérgicos que en los discos de estudio y
sin perder su capacidad de envolverte y crear atmósferas. Me convencieron con argumentos. Sólo el minuto y pico de distorsión en Aly, Walk with me merició toda una noche de vida. Sin darte
cuenta estás a su entera merced, por culpa de su música. Porque seamos sinceros, lo que es interactuar,
no lo hacen demasiado. Pero estos daneses no engañan a nadie, son cómo son, y, por supuesto, dieron las gracias (mucho más que otros modernos tan comunicativos).
Estuve muy entretenido viendo tocar a Sharin Foo su Fender (¿jazzmaster? por qué no será más sencillo encontrar este tipo de información en internet). Casi al final de concierto me preguntaron que por qué no íbamos a más conciertos así. La
respuesta fue porque no es fácil encontrar quién haga esto y lo haga
bien.
Tiempo y dinero bien invertidos. Me alegro de haberles visto al fin.

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