viernes, 26 de noviembre de 2010

About London

Que si, que me voy unos días a Londres y con la excusa, playlist con canciones que o bien citan a Londres en la letra o se refieren a algún lugar de la ciudad (o algo) o diréctamente tienen su nombre en el título. Sólo 20, que hay demasiadas y tengo prisa. No he escogido a la enorme Sultans of swi...

Buen fin de semana (de los largos).



The Clash - London Calling
Blur - For Tomorrow
Crystal Fighters - I Love London
The Chemical Brothers - Hold Tight London
The Streets - Has it Come to this?
Pet Shop Boys - West End Girls
Fatboy Slim - North West Three
Pulp - Common People
Mystery Jets - Alas Agnes (James Ford Mix)
Simple Minds - Chelsea Girl
The Jam - 'A' Bomb in Wardour Street
The Smiths - London
The Long Blondes - A knife fot the Girls
Bloc Party - Song For Clay (Disappear Here)
Deluxe - I'll see you in London
The Libertines - Up the Bracket
Dirty Pretty Things - Tired of England
Coldplay - Cemeteries of London
R.E.M. - Aftermath
Nick Cave & The Bad Seeds - Brompton Oratory

jueves, 25 de noviembre de 2010

Entredías

El viento movía las hojas ya caducas de la haya que flanqueaba la entrada al bloque de apartamentos, dándole, si cabe aún más, un aspecto temporal y finito. Todos los días pasaba por debajo de sus ramas y nunca me fijaba en él. Era parte anónima del paisaje. Un extra de tantos en la obra de teatro plagada de estrellas. Esta noche me fijé en él. ¿Cuándo lo habían situado ahí?. Me llamó la atención a través de las ventanas que surcaban el pasillo corredor de mi planta. Una fila impertérrita de ocho cristales mudos que no distinguían entre luz, oscuridad o sueño. Me acordé de esa película en la que un niño recorre con su triciclo la casa abandonada a su suerte y a la nieve. No me gustó la sensación e intuitívamente me resguardé en el calor de mi abrigo. Como si esa prenda, mitad lana mitad fibra, pudiera salvaguardarme de todos mis miedos. Descendiente de la misma sábana que tapaba todo mi cuerpo cuando de niño, antes del sueño, me acechaban desde debajo de la cama o desde el fondo del armario abierto.

Aparté la mirada del árbol y continué caminando hasta mi apartamento. La última puerta. Mi hogar en un edificio de gente desconocida, singular, extraña, quizás hostil y sobre todo habitada por seres que no quería conocer más allá de la cortesía de ascensor. Introduje mi mano en el bolsillo para sacar las llaves de mi casa. Fue un gesto rápido y automático, no en vano lo realizo -lo realizamos- a diario. Delante de mis pies cayó un objeto, pequeño e irreconocible a primera vista. Procedía diréctamente del bolsillo de mi abrigo. Al coger las llaves mi mano lo había arrastrado. Vi como caía y por el impulso resbalaba sobre dos o tres baldosas, uno o dos metros de distancia, hasta sucumbir a las leyes de la fricción. Me agaché y lo sostuve en la palma de mi mano. Marrón. Metalizado. Cuerpo pequeño, ovalado, del que salían y colgaban cuatro adornos aún más pequeños. Cuatro flecos con libertad de movimiento. Un aplique, fino, en forma de garza. No había duda, era su pendiente.

Entre en el apartamento sin dejar de mirar mi nuevo hallazgo. Más de una pregunta me exigía respuesta, pero no era el momento. Dejé el pendiente sobre la mesa del salón y me preocupé de lo más urgente. Encendí la calefacción, este otoño nos había sorprendido con apellidos de invierno y la casa se resentía. El termostato marcaba diecisiete grados. Noté su burla. En un cuarto de hora ya no querría reír más. Mientras esperaba conecté mi portátil y elegí algo de música. Richard Hawley me pidió que abriera mi puerta. Sin embargo me desplomé sobre el sofá dibujando con mi mente todas y cada una de las preciosas notas que rompían el silencio. Cerré los ojos. El pendiente seguía ahí.

Continué apoltronado en el sofá tal y como había entrado, con el abrigo puesto, aún a salvo de mis monstruos. En cuanto mi apartamento, cincuenta y tres metros con una habitación, salón, baño y cocina, se caldeó lo suficiente, salí de mi escondite. Dejé el abrigo en el mismo sofá y me dirigí al baño. Atrás, Robert confesaba que no estaba enamorado. Mi hilo musical está desordenado, como mi mente, como mi corazón. Dejé, una vez más, de escuchar.

Mi ropa olía a tabaco, a sudor, a veinticuatro horas sin dormir, a noche, a la noche anterior. Era urgente que pusiera una lavadora y también limpiara mi cuerpo. Vacié los bolsillos del pantalón. Unas monedas sueltas, un par de billetes de veinte euros, uno de cincuenta, y unas llaves. Otro objeto que no recordaba cayó al suelo. ¿Qué sucedía hoy?. Lo recogí al igual que hiciera con el pendiente. Un papel, casi cartón, rectangular, no muy grande, lo contrario, de unos seis por dos centímetros, con franjas rojas, usado. Un billete de metro. El mismo que usé ayer. Huí también de él, no le presté atención. Me duché.

Al salir, entre el vapor que acercaba la ciudad de Londres a mi cuarto de baño, y después de haber castigado mi piel con el agua casi hirviendo, limpié con la mano el espejo empañado. Escupió mi imagen distorsionada, separando el pasado del presente. Mi piel permanecía sonrojada por efecto del agua caliente. Su rastro de color me devolvió a mi realidad. Busqué el billete. Y busqué el pendiente. Permanecían en donde yo los había depositado. Inicio, nudo y quién sabe si desenlace. Debía esperar. Cinco días no son nada.

Tachu

Estoy leyendo unas breves líneas escritas sobre este autor y llego a la frase "En el vacío está todo". No sigo leyendo más y revisito todas las esculturas que muestra en su web. Comienzo a prestar atención no sólo a las formas, a las texturas que no adivino y a las sugerentes composiciones, sino a ese mismo vacío del que no sé si habla o no sé encontrar. Me atrapa.

Tachu (Jesús Carmona) es un artista, maestro herrero, a quien he tenido el placer de conocer y del cual y sin seguir con más -de mi- palabrería, he querido reflejar en este sitio. Porque me gusta su obra y porque su calidad humana -la que he conocido hasta ahora- supera con creces la que muchos tenemos y quisiéramos...

y ya dejo el comernoslaspollas buenrollismo.














Más en su web: Jesús Carmona

miércoles, 24 de noviembre de 2010

The Hundred in The Hands

Hace mucho que no pongo a un grupo sólo, tal cual. Tanta playlist y un poco de saturación son las culpables, ya hay quien lo hace y bien. Además, tampoco tengo nada que decir que no sea escuchar su música.

Ayer (o antes de ayer) @thereshe_goes puso a este grupo en twitter y no tardé ni diez segundos en hacer un retweet. Hace tiempo que ninguna banda me daba tan buen rollo en la primera impresión, primerísima.

Se llaman The Hundred in The Hands (Spotify).


Pigeons

Copiado diréctamente de su web:
We came together when we bonded playing one another tracks in a van. We were driving across the U.S. listening to Moroder/Molton style disco; French House & minimal techno; Post-Punk favorites like Young Marble Giants, Wire, The Cure & New Order; Black Star, Dilla, De La Soul vintage hip-hop; 60’s mod, garage & girl groups and loads of Studio 1/Trojan era ska & dub. When we got back, we wrote ‘Dressed In Dresden’ over a couple of days in the studio and decided this was a band we wanted to be. We spent the next year writing and recording. We write together. One or the other brings in the foundation of a new track or lyrics and the two of us add to it, writing as we record, offsetting the precision of electronic production with analog machines, combining live loose guitars, vocals and percussion with stiff and exact programming. We have our influences but we try to keep it fresh and avoid pastiche. We keep our eyes and ears open absorbing the lessons of the pop classics, folding the present into the past toward the future to create dub histories; Avant-pop split between the austere and feverish. Maximum mutant Rn’b.

Vienen al Primavera Club (26 en Madrid y 27 en Barcelona).

martes, 23 de noviembre de 2010

Monasterio de Bonaval

A poco que acompañe el tiempo es una visita que no está nada mal, se puede pasear por los caminos rodeados de robles -creo- (y alguna que otra haya -que para algo está cerca del hayedo)- y visitar este monasterio ahora en ruinas. Hay quien lleva a sus perros -y/o churris-.

He buscado un poco su historia, no mucho. He pasado por la wikipedia: aquí. Desde su origen cisterciense hasta su final con la desamortización de Mendizabal, no pocos siglos ha vivido.

¿Cuántos lugares más estarán en ruinas (siendo parajes interesantes)?.

En fin, si luego vais a Monasterio (pueblo) a meteros entre pecho y espalda todo el cabrito que podáis -muy recomendable-, el día ya será completo...







Las fotos son lo que son, de móvil y tal.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Trilogía de Nueva York

No voy a hablar del libro porque estoy convencido: no he sabido leerlo...

Creo que ha concluido mi idilio con Paul Auster.

Esta frase tan lapidaria no tiene que ver nada con ningún escándalo entre el escritor y mi persona, físico se entiende. Ni si quiera nos conocemos y no por mi culpa. Sino tiene que ver con esa sensación de hacer las cosas a destiempo. He comenzado a leer al señor Auster tarde, años después de que su estilo marcara ciertas pautas en la narrativa. Y además he comenzado por el final.

¿Qué me ha sucedido? Después de dejarme cautivar por su estilo ya no he necesitado más y he llegado cansado, sin interés, casi podría decir saturado. Puede que haya malgastado mi atención con alguna obra suya menor -según las críticas-, no me importa porque las he disfrutado, pero la realidad es que al llegar a la Trilogía de Nueva York, uno de los hitos en su carrera literaria, no he sabido conectar con él. Una pena, pero that's life.

Primero he notado la diferencia entre mis primeros libros suyos (su últimos) y este último mío (de sus primeros) y lo he hecho para mal. Siempre he tenido la sensación de estar leyendo el comienzo de una búsqueda, el inicio de un camino hacia el estilo personal, a falta de evolución. No sé, algo ilógico porque se supone que aquí está la calidad.

También me ha acompañado ese ronroneo que se esconde en tu memoria y te susurra constantemente: "esto lo has leído o visto antes, o algo muy similar".

Las tres historias que componen esta trilogía son: La ciudad de cristal, Fantasmas y La habitación cerrada. La primera no me desagradó. La segunda no me gustó casi nada salvo al final cuando los colores ya no eran una losa. Y la tercera, a la tercera ya no llegué, el divorcio era ya una realidad. No me he enterado de la misa a la media.

Voy a aparcar al señor Auster por un periodo muy largo y volveré a recuperar este libro, cuando me apetezca y sea buen momento. Porque ahora no lo ha sido.

A pesar de la trilogía, a Nueva York no la he visto.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Acústicada

He visto que en las novedades de Spotify aparecía un nuevo disco Mtv Unplugged de Mando Diao (en la cadena de tv no hago más que toparme con series y nunca con música O_O ¿casualidad o advertencia para que no busque más?) y uniéndolo a que la semana pasada me topé con la versión acústica de Gold Lion de Yeah Yeah Yeahs, playlist acústica o algo...

Buen fin de semana.



The Whitest Boy Alive - 1957 (A Cappella)
Radiohead - Street Spirit (Fade out) (Acoustic version)
Yeah Yeah Yeahs - Gold Lion (itunes session)
Editors - An End Has A Star (Acoustic version)
Mando Diao - Dance wiht Somebody (Unplugged)
Paramore - Misery Business (Acoustic version)
Foo Fighters - Everlong (Acoustic version)
Bloc Party - Talons (Acoustic version)
Franz Ferdinand - The Fallen (Acoustic version)
Korn - Blind (MTV Unplugged)
Queens of the Stone Age - Make it with Chu (Acoustic version)
Alice in Chains - Got me Wrong (Acoustic version)
Nirvana - Come as you Are (MTV Unplugged)
Biffy Clyro - Mountains (Acoustic version)
Damien Rice - Rootless Tree (Piano version live)

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Tiempo

Ha pasado un minuto desde que fui consciente de las voces. Las escucho, cada vez con más nitidez, como si recorrieran un camino desde el punto más alejado hasta mi presencia. Al principio no eran más que un ruido, inconexo, aleatorio, que poco a poco iba capturando mi atención sin yo quererlo. Después pude identificarlas, dividirlas, situarlas en una conversación. Dos, tres y hasta cuatro personas hablando. Su tono variaba pero siempre matizado con sorpresa, miedo e incomprensión.

Lo peor fue cuando las voces se convirtieron en tacto y mi piel recaló en ellas. Me tocaban. En el pecho, en el cuello, en los brazos. No era sexual. Me auscultaban, reconocían mis músculos, mis huesos, mi funciones vitales. Tuve que abrir los ojos y los vi. Encima mío, auxiliando a mi cuerpo desmayado o dormido, no lo sé, desconcertado.

Balbuceé unas palabras acompañadas de una tos fuerte y repentina. Mi garganta estaba seca. Un pantano que no hubiera conocido la lluvia en años. ¿Quiénes? ¿dónde? ¿agua?. No respondieron a mis dudas pero al instante mis labios sintieron el tacto del agua. Me ayudó. Los mojé y tragué como pude hasta que un nuevo acceso de tos me lo impidió.

Minutos, horas, por fin pude serenar mi situación y afrontar las dudas de aquellas personas. Su mirada no era amistosa. Me hallaba en su territorio. Un cazador del pueblo rival que traspasa la frontera de la supervivencia. ¿Cómo has llegado aquí?. Me llamó la atención su primera pregunta. No importaba quién era, mi identidad no era su prioridad, sino cómo había llegado hasta aquí. La seguridad por encima del ser.

No mentiré, también me intrigó su pregunta. Mi último recuerdo provenía del laboratorio. ¿El laboratorio?. Tiempo. Tiempo. ¿Tiempo?. Me paralicé en su idea, me obsesionó hasta colapsar mis sentidos y perdí la razón. Al ver mi reacción, ellos se alejaron un metro de mi. Se pusieron aún más a la defensiva. Me levanté y comencé a moverme de un lado para otro mientras mi cabeza no paraba de hacer cábalas, cuentas, fórmulas, variables, incógnitas, probabilidades. Tiempo.

Entonces lo vi. La gran ventana que me mostraba la ciudad. La ciudad a mis pies, con su horizonte inconfundible a ras del piso en el que nos encontrábamos, una oficina, de otra época, anterior al gran renacer. El día ya había amanecido y caminaba en plena mañana. Las vistas me resultaron familiares, las había estudiado en mi proceso de formación ¿y quién no?. Historia moderna. Pregunté en dónde me encontraba y cuándo. Uno de ellos respondió: “New York, tío, el puto centro del mundo”.

No vi más. Era once de septiembre...

lunes, 15 de noviembre de 2010

Ticketcyl.com

Básicamente esta es la historia de mi relación comercial con esta plataforma de compra de entradas online: ticketcyl.com

El 25 de agosto de 2010 compré a través de esta página 3 entradas para el concierto de Miguel Bosé que se iba a celebrar el 12 de octubre en Ávila. El importe de las entradas fue de 66 Euros. Las compré con mi tarjeta de crédito.

Las entradas las recogí el día antes del concierto por la tarde en las oficinas del Palacio de Congresos de Ávila, Lienzo Norte, centro asociado a esta plataforma.

El mismo día del concierto, día 12 de octubre, por la mañana, nos enteramos por un amigo que se cancelaba el concierto.

El 4 de noviembre, tres semanas después (un tiempo de espera con margen para que realizaran la devolución), comprobé que no tenía el reintegro de las entradas en mi cuenta, hecho que me extrañó. Y digo que me extrañó porque llevo ya muchos años comprando entradas en distintas páginas webs dedicadas a estas actividades y siempre que se ha cancelado un concierto, el reembolso de las entradas es un proceso automático sin intervención del usuario que se realaiza a los pocos días. Y no son pocas las entradas que compro al año e insisto que la compra se realizó a través de la web con una tarjeta de crédito, no físicamente en un establecimiento autorizado.

En este punto también me llamó la atención -y recalé en ello- que cuando compré las entradas no recibí un mail de confirmación (imprimí un papél/resguardo diréctamente durante el proceso de compra), como siempre sucede, y tampoco recibí un mail para informar de la cancelación y las condiciones de la devolución, como también me había sucedido en otras ocasiones.

El mismo día 4 de noviembre a través del formulario de contacto que tienen en ticketcyl.com les solicité información sobre el estado de mis entradas. Su respuesta se produjo en apenas unas horas y fue:


El plazo para las devoluciones acabó el dia 30 de Octubre.
Tenia que haber solicitado la devolución y haber entregado sus entradas en el Lienzo Norte.

No entendí la respuesta, no por lo que me querían decir indiréctamente sino porque no me daban ninguna explicación, ni solución, ni opción, ni nada.

En este punto me surgieron muchas dudas. ¿Se cancela un concierto y tengo que solicitar la devolución? ¿por qué? ¿qué más opciones hay, recuperar el dinero o perderlo, porque no es un aplazamiento sino una cancelación? ¿por qué no se me ha informado por un medio que tenga la certeza de que recibo la información? ¿es legal esta práctica? ¿es legal proponer plazos para devolver el precio de unas entradas que no es el usuario quien cancela sino la organización? ¿qué se supone que debo hacer ahora?.

Envié un mail a info@ticketcyl.com ese mismo día (4 de noviembre) solicitando que me aclararan su respuesta (dirección de correo que también aparece en su web como medio de contacto).

Encontrar información sobre este concierto me costó un poco, en la búsqueda realizada sobre su página con su buscador no obtuve resultado, y tuve que recurrir a google para encontrar el comunicado de esta web en la que hablaban de la cancelación. Encontré esta dirección:



No os molestéis en seguir el enlace porque a día de hoy ya no está. En el mail que les envié copié el texto que aparecía. Es el siguiente:

"A todas las personas que hubieran adquirido sus entradas a través de los diferentes puntos de venta habilitados a tal efecto: www.ticketcyl.com y Centros asociados; les será devuelto el importe, debiendo utilizar para ello el mismo sistema que hubieran utilizado para su compra. El plazo para la devolución de entradas se realizará a partir de próximo jueves 14 de octubre y hasta el día 30 del mismo mes.


Devolución de importe de entradas: (del 14 al 30 de octubre)"


Después de solicitar explicaciones, esperé un plazo más que razonable. El día 8 de noviembre, lunes por la tarde-noche (había enviado el correo el jueves anterior a última hora), y, tras no recibir contestación alguna, volví a mandar otro mail solicitando que por favor me respondieran de manera clara y concisa sobre qué iba a suceder con el importe de mis entradas.

Al día siguiente, martes día 9 de noviembre, y queriendo creer que pudiera haber sucedido algún problema en el envío de los dos mails solicitando una respuesta, volví a requerir una contestación pero esta vez a través del formulario de su web, el cual una vez enviado te confirma que han recibido el texto correctamente. Este última petición la he realizado en torno a las 11 de la mañana del martes.

En el último envío especifiqué que quería conocer su respuesta antes de tener que informarme en las autoridades de consumo, acción que no quisiera tener que llevar a cabo. Sentí que como usuario estaba indefenso y había sido ignorado totálmente.

El miércoles día 10 de noviembre, después de haberlo solicitarlo por tres veces, he recibido un correo desde ticketcyl.com en el que con una escueta frase me solicitan el número de localizador de las entradas, sin aclarar o especificar nada más. Tanto este como el anterior correo no han sido firmado por ninguna persona o departamento responsable, tan sólo por ticketcyl.com.

Les he respondido dándoles de nuevo los datos de la compra que realice (nombre, dni, número de tarjeta, fecha, hora, importe) y aclarando que no dispongo del localizador ya que nunca he recibido correo alguno sobre esta compra y en cuanto recogí las entradas, obviamente, me deshice del papel impreso porque ya no me hacía falta, tenía las entradas en mi poder

Por la noche, busqué las entradas, afortunádamente las conservaba, y pude comprobar que en ellas se encontraba el número de localizador que me requerían y que erróneamente creía no disponer. Acto seguido les envié un nuevo mail con la información.

A riesgo de ser redundante y queriendo creer de nuevo que existe algún problema cuando envío un mail a la dirección info@ticketcyl.com (nunca me han respondido tras usar este medio), el jueves, día 11 de noviembre, por la mañana alrededor de las 11 usé el formulario web para enviar de nuevo mis datos, localizador incluido.



El fin de semana, desde el viernes al mediodía, he dejado aparcado este incidente.



Hoy lunes día 15, sin tener noticias suyas, he consultado mi cuenta: han realizado la devolución de las entradas, con fecha del 12/11/10 (el viernes pasado) a las 17:21.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Interpol. A favor, mucho.

A veces sucede que escuchas un disco, el último trabajo, y no te suena tan bien como los anteriores; Y a veces, también sucede que escuchas a ese grupo en directo y al día siguiente recuperas ese mismo disco y te parece mejor de lo que pensabas, sin duda culpa del directo que acabas de ver; Y a veces, en ocasiones, sucede que sales tan contento de un concierto que no tienes nada que decir, porque las palabras no van a ser suficientes, porque desde el segundo -1 hasta el mismo final te has visto envuelto en la atmósfera que despliegan, y sientes que hay que vivirlo y no contarlo; Y a veces, no siempre, sucede que al final encuentras palabras sin buscarlas.

Anoche con Interpol, sucedió.





Las sensaciones tienen mucho que ver con la percepción que tenemos de ellas y lo predispuesto o no que estemos. Anoche yo quería que me gustara el concierto de Interpol y estaba preparado para ello. Era la primera vez que los veía y no me había molestado en buscar nada suyo, nada que tuviera que ver con su directo (los discos los tengo ya algo escuchados). Lo que no me podía imaginar era que sin hacer ruido, de una manera sencilla y poco a poco, me viera en mitad de un concierto tan bien planteado. Alternando canciones antiguas con unas pocas nuevas, con Paul Banks hablando con el público en castellano, vivió unos añitos en Madrid, y con un sonido tan bueno. He empezado hablando de la percepción porque siempre hay quien no opina igual, incluso puede que sean mayoría, pero es que anoche: Interpol sonó de puta madre.

Setlist del concierto y Playlist con las canciones del concierto (para spotify).
Son grandes, muy grandes.

sábado, 13 de noviembre de 2010

The Walkmen

Por un día hubiera estado bien tener fe y creer en el don de la ubicuidad y la omnipresencia, porque el cartel de anoche en Madrid no era para menos: Vampire Weekend, The Drums, The Wedding Present y The Walkmen (Spotify) compartían noche, que no escenarios. Mi elección fueron los últimos, principálmente porque es un grupo que oí por primera vez hace un mes y medio y me despertaron mucho interés y curiosidad, a los otros -salvo The Wedding Present- ya los he visto en concierto.

El sarao se celebró en la sala Ramdall (Madrid). El sonido era infernal, sobre todo al principio, pero no porque el grupo suene mal sino porque el ampli del guitarrista y alguna cosilla más del equipo de sonido te taladraba los oídos, un poco terrorista del volumen el muchacho este con su Rickenbacker. Creo que no volveré a oír en condiciones en mi vida, así que si no respondo no es por mala educación, sino por sordera. Y feliz, porque el grupo me gustó y mucho.

Los vimos en primera fila, no había demasiada gente y se podía estar a gusto. Desgranaron gran parte de su discografía (o eso creo, que tampoco es que pilote mucho de estos tipos), alternando canciones guitarreras con otras algo más tranquila. Nada aburridos y todo rollito indie-rock, del mismísimo New York de toda la vida, como le gustan a vantonw (esta referencia no viene a cuento pero es que tengo al muchacho abandonado y me han dicho que esto no puede ser).

Particularmente me encantó el batería, un tipo que sonríe y se lo pasa bien mientras lleva la base rítmica.

Otros detalles curiosos fueron el intercambio de puestos, el teclado con el bajo, el teclado con el guitarra, el guitarra vuelta a su puesto y el bajo al teclado de nuevo, como jugar al twistter pero sin circulitos de colores; y el cantante con la mano en el bolsillo de la chaqueta... Maneras. Mención a parte merecen los estilismos de estos chicos, desde las camisas no transpirables hasta los zapatos del cantante.

Carrusel de fotos final, que para algo estábamos en primera fila con la mierda cámara del móvil...


















viernes, 12 de noviembre de 2010

Sólo una cerveza más...

Qué queréis que os diga, está bien para tomarse unas cervezas por la noche en un bareto de colegas. Más de un fin de semana acabo o empiezo la noche así y me gusta...

Buen fin de semana.



Bleach - Pretty little girl
My Chemical Romance - Na Na Na [Na Na Na Na Na Na Na Na Na]
Wire - Mannequin
Frightened Rabbit - Living in colour
Howl - Misdemeanors
Spoon - Got nuffin'
Biffy Clyro - Bubbles
The Hold Steady - The Weekenders
Kings of Leon - The Bucket
Band of Skulls - I Know what I am
Silversun Pickups - Panic Switch
The Counteeners - You overdid it doll
The Killers - Jenny was a friend of mine
Milburn - What will You do (When the money goes)?
We are Scientists - Nice guys
The Von Bondies - Pale Bride
Blood Red Shoes - Don't Ask
Telekinesis - The Drawback
Hollerado - Americanarama
OK Go - A million ways
The Walkmen - Angela surf city

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Phillips Collection

El sábado pasado en La Fundación Mapfre (Recoletos) también vimos la exposición Made in Usa, arte americano de la Phillips Collection. De hecho era el motivo principal de nuestra visita mañanera cultural.

Tenía ganas de ver que cuadros se exponían. En conjunto me gustó pero tengo la sensación (¿alguien experto que me la confirme?) de que falta una parte importante de esta colección, sin desmerecer a la exhibida, pero no obstante es una buena visita, además de gratuita, todo sea dicho. Merece la pena pasarse por allí y por la web creada para la ocasión, con visita virtual incluida.

La exposición está dividida en: Romanticismo y Realismo, Impresionismo, Fuerzas de la Naturaleza, Naturaleza y Abstracción, La Vida Moderna, La Ciudad, Memoria e Identidad, La Herencia del Cubismo, Grados de Abstracción y El Expresionismo Abstracto. En fin, para pasar más de un minuto aprendiendo.

Los siguientes cuadros son algunos de los que más me gustaron (y he reconocido y encontrado, que soy un poco zote para estas cosas). Los he sacado diréctamente de las páginas oficiales de la colección Phillips.


Winslow Homer, To the Rescue, 1886

 George Luks, Otis Skinner as Col. Philippe Bridau, 1919

 Edward Hopper, Approaching a City, 1946

 Edward Bruce, Power, circa 1933

 Augustus Vincent Tack, Aspiration, 1931

 Charles Sheeler, Skyscrapers, 1922

 Mark Rothko, Untitled, 1968, 1968

domingo, 7 de noviembre de 2010

The Bleach

Anoche vimos en el Ke Kaña a The Bleach (Spotify).

La verdad es que no puedo decir que no me gustaran, no suenan mal, pero también es verdad que no sé a qué suenan. Tienen tal compendio de estilos que uno no sabe cómo definir a esta banda, y no por influencias, sino por propuesta, que si bases del rock de los '70, que si guitarras de los '90, que si voz a lo -salvando las distancias- britpop, que si coros nietos de la motown.... ¿Alguien se anima?.



El concierto mejoró según avanzaban las canciones y al final te queda una buena sensación de ellos, pero ¿? todavía no es suficiente -me quedan dudas- para animarte a ir a un concierto de ellos en solitario. Espero que evolucionen con su música y tengan suerte, de hecho, ahora tienen una gran oportunidad que no pueden desaprovechar: telonean a Franz Ferdinand en estos conciertos privados que se están marcando. Al parecer estos madrileños son la banda de moda en el indie patrio.



 
El Ke kaña está en Guadalajara, un garito con muy buena música, cerveza Alhambra, de esos de colegas en los que los colegas saben de música. Anoche después de The Bleach, pinchó Superframe vDJ que hace unas sesionanacas de lo más entretenidas y siempre pone a los Happy Mondays, como debe ser.

sábado, 6 de noviembre de 2010

John Gutman

Como quien no quiere la cosa esta mañana ha sido cultural. Hemos pasado la mañana estupendamente en Madrid, sin colas ni atascos, visitando algún que otro museo. Una de las exposiciones que hemos disfrutado ha sido la de John Gutman en La Fundación Mapfre (Pso Recoletos) (web de la exposición). Es la que más me ha gustado, por eso la he elegido para esta entrada, el resto para otro día.

Son fotografías de calidad en blanco y negro, una radiografía y testimonio de la sociedad de los años que antes, durante y después de la Segunda Guerra Mundial, y hoy, tantos años después, hasta actual. Entre las fotografías que he elegido no está la que más me ha gustado, tendréis que disfrutar de la visita in situ. La exposición está disponible hasta el 16 de enero y es de acceso gratuito. Además no se tarda en ver mucho.







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