martes, 31 de agosto de 2010

Allanamiento de morada

Me ayudó a saltar la verja que protegía inútilmente el jardín de los intrusos como nosotros. La casa se encontraba en mitad de la avenida Fosey en el barrio residencial más lujoso de la ciudad. No me dijo por qué la había elegido entre aquel mar de envidias ni yo me atreví a preguntar, bastante tenía con vencer mi miedo. Allanamiento de morada eran palabras que no digería con facilidad.

Me dejó entre los primeros árboles, los últimos para sus inquilinos, sola con mis pensamientos, mientras caminaba a pecho descubierto hacia la casa. Nada le asustaba, de nada se ocultaba. Le observé durante unos segundos. ¿Qué hacía con él?. Le había conocido apenas unas horas en un bar no muy lejos de allí. Le seguí, su voz me había conquistado. Hizo un gesto con su mano y mis piernas paralizadas y agarrotadas fueron en su búsqueda, no sin dejar de tambalearse de vez en cuando.

Llegamos a la piscina. La noche había clareado y la luna iluminaba el agua con su tenue reflejo. La propia luz de los focos sumergidos añadía el matiz perfecto. Me percaté del silencio. No se oía ruido alguno y esa ausencia era la reina de la noche. Entonces, como queriendo devolver mi mente al presente y contradecir mis pensamientos, él habló.

-¿No es perfecta? -señaló la piscina con un movimieno de su cabeza- Sería un crimen desaprovecharla -y comenzó a desnudarse.

Me quedé sorprendida e inmóvil, nuevamente, mientras descubría palmo a palmo y segundo a segundo su cuerpo. Su ropa, una a una, iba cayendo sobre el césped perféctamente cortado, y a cada prenda que perdía mi corazón ganaba un latido o mil. Hasta ahora no había sentido toda su atracción en estado puro.

Tenía que ser mío. Debía ser mío.

Escuché el agua abrirse paso tras su salto. Algunas gotas me mojaron. Se había desnudado por completo y sumergido en la piscina, sin darle importancia, con un gesto natural. Su cuerpo aún residía en mi retina.

Vamos!, está buenísima.

Sus palabras en lugar de invitarme, me devolvieron a la realidad. Fui consciente de dónde estábamos e intenté que él se diera cuenta también, pero no me hacía caso. Nadaba a lo ancho salpicándome cuando estaba más cerca de mi lado y afanándose en regresar cuando se alejaba.

-Psss. Nos van a oír -le increpé azorada.
-No hay nadie. Lo sé, créeme -y le creí-, sino ya hubieran salido, ¿no?.

Sin pensarlo por más tiempo, me quité la ropa, toda, sin meditar mis actos, y salté al agua también. Nunca había sentido una liberación mayor como en este salto. Romper con las reglas, las mías, tan ferreas, las de la sociedad, tan absurdas, y dejarme guiar por la pasión, por la aventura, por la sencillez.

El agua reálmente estaba buenísima.

Él se acercó a mi, primero con pequeñas bromas y amagos de aguadillas, juegos y demás, y después mirándome a los ojos. Sólo se conoce la importancia de una mirada cuando se ha vivido. De nuevo volví a desearlo, por segunda vez, tenía que ser mío, debía ser mío. El calor se hizo latente, la temperatura subió hasta tal extremo que el agua entró ebullición y vimos burbujas a nuestro alrededor. Calor que no mata sino alimenta y no deja sino una única salida.

Nos besamos.

Noté sus labios húmedos contra los míos y su lengua viva haciéndose camino. Mi vida entera navegó a través de mi saliba y sentí como mi corazón estallaba en su boca. Durante unos minutos no busqué nada más. Olvidé oír, olvidé ver, olvidé respirar. Su mano en mi nuca sujetando mi pelo. La otra en mi cintura. Yo agarrada a su espalda. Nuestros cuerpos rozándose sin cesar. El placer existe.

-¡Ehem! Siento interrumpiros, pero antes de que no podías parar...

La voz de ese hombre nos puso en alerta. Nos separamos al instante y buscamos a su dueño. Se encontraba al borde de la piscina, junto a las dos tumbonas y oculto parcialmente en la penumbra. Aún así pudimos distinguir a un hombre de mediana edad, de unos cuarenta años de edad. No le vimos el rostro. ¡Joder! ¿y ahora qué?. Quise morir.

-Tranquilos, tranquilos... -movía sus manos de arriba a abajo indicando calma- ... no me importa que uséis las piscina... -no dejábamos de mirarnos intranquilos- ... sólo os he traído algo de beber... -y señaló a la mesita que se encontraba entre las tumbonas.

Efectívamente había dejado sobre la mesa una bandeja con dos copas y una botella de vino. Esta noche no era nada normal. No lo era. Ni nos movimos.

-Bueno, entiendo vuestra sorpresa -sonreí en mi interior, no era para menos-, pero me voy a ir a mi habitación, es la segunda ventana del segundo piso -y señaló a una de las ventanas de la casa-, y voy a encender la luz, meterme en la cama y apagarla. Sí no os fiáis podéis iros, en caso contrario... -le oímos reír.

Dio media vuelta y volvió a su casa.

Permanecimos en la piscina sin saber qué hacer al menos un minuto. Tiempo que podríamos haber usado para huir, pero algo nos retenía allí dentro. Tal vez el deseo y la curiosidad. Fui la primera en rendirme y querer ponerme a salvo. Él me agarró del brazo, me pidió silencio con su dedo y miró hacia la casa. A los dos o tres minutos, eternos para mi, la luz del segundo piso se encendió para apagarse pasado medio minuto.

No nos había engañado.

Él, mi él, salió de la piscina y cogió la botella. -Hmmm, buen vino- susurró tras leer la etiqueta. Sirvió dos generosas copas y regresó al agua, junto a mi. Mi capacidad de ser sorprendida estaba sobrepasando mis límites conocidos. Me acercó una copa y brindamos antes, durante y después de besarnos.

El oro rojo avivó aún más nuestra piel...

... y eso es todo lo que recuerdo antes de que llegara la policía y nos acusara de robar valiosas pertenencias, entre otra multitud de cargos, allanamiento de morada incluido. Un vecino había dado el aviso tras ver una luz encenderse en la casa. Le había extrañado, los dueños, sus vecinos, una pareja de ancianos sin hijos ni familia cercana, estaban de vacaciones en la otra parte del mundo.

No encontraron a nadie más dentro, ni rastro suyo.

viernes, 27 de agosto de 2010

Algo más ¿in?popular

Si sólo quería juntar unas canciones pop/rock a lo mainstream y trabajar con ellas de fondo, todo ello en modo relajado. Así empecé, pero qué se le va a hacer, no hay manera que me ciña a la intención original ni que no mezcle tanto estilo. That's life.
Ea! fin de semana tranquilito (...).




Mark Lanegan & Isobel Campbell - Come Undone
Rome - The Secrets sons of Europe
Fink - See it all
Jose Gonzalez - Down the line
Tom Waits - Romeo is bleeding
Satchel - Suffering
Tindersticks - Let's pretend
The Verve - Lucky man
Jeff Buckley - Grace
Neil Young & Stephen Stills - Ocean Girl
Ani Difranco - Wish I may
Josh Ritter - Good man
Robbie Williams - Morning sun
David Gray - Gossamer Thread
Brett Dennen (& Femi Kuti) - Make you crazy
Calexico - Victor Jara's hands
Cake - Never there
Smash Mouth - I'm a Believer
Reef - Place your hands
L.A. - Crystal Clear
Josh Rouse - Love vibration
Lisa Mitchell - Neopolitan dreams
Kylie Minogue - All the lovers
Hurts - Wonderful life (Arthur Baker remix)
Scissor Sisters - Any which way
Groove Armada - Superstilyn'
Candi Staton (& The Source) - You got the love

martes, 24 de agosto de 2010

Toro y Moi en la Casa Encendida

Dicho así parace el comienzo de un bonito cuento en el que dos conejillos de peluche viven un sinfín de aventuras para volver a su casa tras perderse buscando el reino del funk, del folk y la electrónica, en el que un malvado señor llamado Arturo quiere encarcelarlos en una jaula muy trendy; Pero no, es el último concierto que he visto. Fue este domingo por la noche en la terraza de La Casa Encendida en donde actuó este trío de New Orleans, Toro y Moi (*).

Siendo sinceros, a mi me gustó en parte porque mis expectativas no existían. No he hecho mucho caso a su disco (spotify), lo quité por eso que llamamos desinterés total. Sin embargo en directo si me han convencido, ya que suenan mucho más animados -hasta nos levantamos en la última canción para mayor gloria de la fauna allí reunida-. La combinación de bajo, batería y teclados les funciona a estos pipiolos, dicho como signo de su juventud. Después del concierto, el disco ya suena diferente.


Una hora entretenida, una vez más en un lugar que merece la pena visitar las noches veraniegas de los domingos (y a un precio escandalósamente irrisorio -y que siga así-). Voy a guardar un buen recuerdo, y al final se trata de eso, de pasar buenos momentos.

Y sí, lo que es de culotoro y de culomoi estuvimos servidos...


(*) La verdad es que no sé por qué he puesto estos datos, confusionismo irresponsable, ya que, aunque en este concierto fueron tres, es el proyecto de un tal Chazwick Bundick originairo de South Carolina. Muy modernuki el nene.

jueves, 19 de agosto de 2010

Cajón no desastre

Otra playlist cogiendo un poco de todo y agitándolo en la coctelera con los últimos retazos de verano que nos quedan. No sé por qué me empeño en mezclar estilos -o por lo menos tantos- en las mismas listas, cabezón que soy, y así me va, menos mal que he metido tijeretazo.

Y aprovecho para pedir -en saco roto- a los señores de Radio3 que de 08:00 a más o menos 08:30 hagan el favor -si es posilbe- de despertarme con música de hoy, por favor. Todos, pero todos los días que si motown, que si rockabilly, que si funky soul de los 70, que si rock band de finales de los 70, que si revival ochentero. Un día o dos gusta y es una curiosidad, pero ¡bastaya!, todas -!todas¡- las mañanas. ¿Qué sois ahora la M80 de los indies?. Siesque se nos nubla la cabeza... y bla bla bla bla.




Say Hi To Your Mom - Blah Blah Blah
Tegan and Sara - On Directing
The Temper Trap - Love Lost
Fovest Fire - Fortune Teller
David Bowie - Cat People (Putting out Fire)
Billy Idol - Rebel Yell
30 Seconds to Mars - Closer to the Edge
Interpol - Barricade
Club Smith - Lament
Matthew Dear - Slowdance
How To Destroy Angels - Fur Lined
LCD Soundsystem - Tribulations
Hot Chip - Over and Over
Faithless - Mass Destruction -P*Nut & Sister Bliss Mix
Pet Shop Boys - Love etc. (Gui Boratto Mix)
Nina Simone - See-line Woman (Masters at Work Remix)
Beck - Mixed Bizness
The Very Best - Warm Heart of Africa
Vampire Weekend - Walcott
Broken Social Scene - Texico Bitches
Nervous Cabaret - Mel Gibson
The Ventures - Batman Theme

La hora de las Sombras

Ciento treinta y una páginas he tardado en querer escribir algo sobre este libro. Hasta este preciso instante no me he dejado seducir por la historia ni por como está escrita. El tiempo me ha transcurrido lento, pesado, sin oxígeno, hasta el punto de sentir como crecía inexplicablemente el número de capítulos a leer.

Pero ciento treinta y una páginas y empiezo a vislumbrar el interés de este libro, por primera vez me intriga qué puede suceder, al margen de que me sorprenda o no, y el número de capítulos se me empiezan a antojar insuficientes, escasos. El tiempo regresa a su métrica habitual.

Ciento treinta y una páginas dejando que la paciencia leyera por mi. ¿Cuántas veces nos dejamos vencer por la impaciencia?. Nos perdemos el futuro inmediato por culpa de la novedad -también- inmediata. Crea. Consume. Muere. Sin espacio para degustar ni para recrearse en los detalles. El tiempo es una obsesión vital.

Poco he dicho del libro, estoy justo en la inflexión. A partir de este punto, en cuanto retome su lectura, o es un buen libro o no lo es. Sin término medio...








La hora de las sombras (Johan Theorin, Ed. Mondadori) transcurre en un país nórdico, con sus parajes y costumbres tan diferentes de un país latino como el nuestro, en las diferencias radica su atracción, e inmerso en sus tradiciones, su propia idiosincrasia. Se palpa en el ambiente que crea.
Oculto entre la niebla conecta tres periodos distintos de una misma vida -entendida como espacio, tiempo y casualidad- y a través de los cuales se interconectan los personajes, coetáneos de necesidad, envueltos en leyendas. Un niño desaparecido veinte años atrás. Una madre encerrada en su dolor paralizado. Un hombre del pasado siniestro y envuelto en su propio misterio. Un abuelo, hombre de mar ahora retirado. El lapiaz. Las piedras. El mar. La Isla. Muerte. Búsqueda. Familia. Amistad. Amor incondicional. Esperanza. Resignación. Misterio. Soledad. Lectura.


Justo en este momento el libro yace a mi lado en el sofá mientras de fondo suena el último disco de Damien Jurado, Saint Bartlett. Por hoy no lo voy a leer más. Tampoco voy a dejar que ahora me venza la impaciencia, aunque esta vez sea por descubrir su final.

Pd. Gracias por el libro.

Actalización
Ya he leído todo el libro. No ha conseguido engancharme a su historia en conjunto, quitando un par de capítulos y el final, por el hecho de desvelar el misterio; Pero tampoco es mal libro. Conclusión: es un libro irregular.

martes, 17 de agosto de 2010

Brett Anderson

Escuchando su melodía, ¿quién no quiere ser cazado?. Todo los posibles miedos que uno siente ante el drama de ser perseguido, con el único fin de ser privado de, se convierten en el deseo y la necesidad de alcanzar un estado de belleza indescriptible.

¿El deseo? Ser atrapado.
¿La necesidad? Serlo por ti.

No es una búsqueda estática ni una huida hacia adelante, con el corazón sangrando en un puño y el recuerdo en el otro. Es el lento caminar de quien vive, con sus victorias, con sus derrotas, con ese mismo corazón ajado e impaciente por sentir y acercarse a su destino.
She's the hunter, you are the hunted...




No había mencionado aún el tercer disco en solitario de Brett Anderson, quizás porque este disco, Slow Attack (Spotify), hace honor a su nombre y tarda en encontrarte, quizás porque el toque isabelino que lo condimenta no termina de convencerme, quizás porque primeras impresiones esta vez no fueron buenas, quizás porque no; Pero sin embargo, aprovechando que acaba de actuar en el sonorama, le he dado su merecida oportunidad y en conjunto sale airoso. Me ha sorprendido, mejor de lo que recordaba. Debo tener la noche con la piel expuesta al viento.

Siempre encuentro al menos un motivo para escucharle ...con esta canción, dos.

Zhang Haiying





lunes, 16 de agosto de 2010

Origen

O Inception. Esta entrada bien podría ser una de tantas muchas otras de música, pero la voy a encuadrar en cine, no en vano es la última película que he ido a ver. También he visto Toy Story 3, pero me parece una película tristísima de principio a fin y me niego a reseñarla.
(El gancho nos hará libres...)




Desde hace muchos años, y a pesar de que le tilden de autoplagiarse, Hans Zimmer nos parece un genio. En esta película una vez más pone su música a disposición de la historia (Spotify). Es lo que más me ha gustado. Forma parte de ella, es un actor más...



No me voy a extender, en modo de andar por casa y resumiendo, que tampoco ni quiero ni tengo mucho más que decir: Chistopher Nolan me parece un director muy interesante, Leonardo DiCaprio no es tan mal actor -tampoco lo he pensado nunca, otra cosa es que tenga películas infumables-, el resto de actores también están a la altura -Ellen Page tiene 23 años y parece que sigue en Juno, ¿no crece?-, la película es entretenida, no está mal y no es como para fliparse, ni en contra ni a favor... y le sobra media hora -ya tenía el culo'dormío-.

Una buena película para pasar un buen rato y abstenerse de rayaduras, que no hay necesidad.

sábado, 14 de agosto de 2010

Jazz para ¿dummies?

Tengo a todo el mundo en el snrm (escrito así para no atraer tráfico que busca justamente eso y aquí no hay) o están diréctamente fuera, así que puedo darle al gafapastismo amateur, que lo tengo un poco descuidado, y aprovechar para escuchar una playlist con cuatro cositas de jazz, no muchas que aún es un mundo por descubrir.

Playlist tomando unos cuantos estándares del género, algo de manga ancha en cuanto al estilo, el mejor comienzo del mundo (o uno de ellos) -Blue Train, por supuesto- y poco más, siendo bastante. ¡Grandes nombres todos ellos!.

El sábado por la mañana también puede saber a Jazz.




John Coltrane - Blue Train
Thelonious Monk - Blue Monk
Dave Brubeck - Take Five
Charles Mingus - Better Git It In Your Soul
Miles Davis - So What
Art Pepper - Round Midnight
Charlie Parker Quarter - Now's The Time
Glenn Miller - In The Mood
Wes Montgomery - Four On Six
Sonny Rollins - St. Thomas
Dexter Gordon - A Night In Tunisia
Herbie Hancock - Maiden Voyage
Milt Jackson - Bags' Groove
Art Blakey - I Remember Clifford
Duke Ellington - Satin Doll
Ben Webster - In A Melotone
Lester Young - Blue Lester
Stan Getz & Charlie Byrd - Desafinado
Antonio Carlos Jobin - Brazil (Aka Aquarela Do Brasil)

martes, 10 de agosto de 2010

Leonas

Me froto la cara. La noche ha sido dura, pero al menos estoy de saliente. Trabajar de noche me rompe por completo el ritmo de vida. No tengo opción. Aún es temprano y poca gente viaja en el metro. Lo acaban de abrir. Somos el segundo o tercer tren que inicia su jornada. Comparto mi asiento con madrugadores y con noctámbulos. En estos minutos todos tienen cabida, tanto quienes se disponen a trabajar como los que buscan el descanso de la fiesta.

A unos metros viajan unas mujeres, pertenecen al segundo tipo. Puede ser producto de la casualidad, pero muchas mujeres viajan en grupo, de tres o cuatro unidades, y esta mañana, mirándolas sentadas unos asientos más adelante, riendo despreocupadas, me he acordado de las leonas. La analogía es evidente, tanto como mi falta de sueño. Afilan sus dientes, regocijándose de sus presas, seguras de la confianza que reside en la unión, en la mayoría del cazador, del cazador más fuerte. Doy por hecho que no han tenido suerte. Compartimos viaje.

No soy dueño del tiempo y odio no serlo. Me pregunto si ella alguna vez salió de caza. Desde el primer día la vi como un león orgulloso con piel de leona feroz, sin cordero, sin debilidades. Tampoco me equivoqué tanto. Conozco su ritual. Salir de la ducha. Secar su cuerpo, su pelo. Peinarse, hasta dar la forma perfecta a su cabello. Elegir el traje de gala, provocativo, incitador, efectivo, efectista. Y por último, Reunirse con la manada y seleccionar su objetivo. ¿Fui yo? ¿su objetivo?. No fui el único.

En una ocasión, después de tomarnos dos o tres copas de Gin tonic y de sendos fallidos intentos de conquistar su cuello, me confesó que recordaba el primer día que me vio y el segundo concreto en el que sus ojos fueron conscientes de mi existencia. El tren toma una curva a gran velocidad y la aceleración se hace notar en toda su estructura. Y así me sentí yo cuando la vi, tan diferente a como se sintió ella. No llamé su atención. Eligió a otro. El tiempo es una constante en mi vida, la más caprichosa de todas. Me sentí halagado, aunque sea difícil de entender a simple vista. Tuve otra oportunidad. ¡Tuve otra oportunidad! y la aproveché y por un tiempo lo hice bien. Luego dejé de hacerlo, o simplemente permanecí igual.

Vuelvo a mirar a las mujeres. Sus rostros reflejan el cansancio y algo la derrota, que nunca reconocerán y que en unos días borrarán de sus cuerpos para volver a salir como si fuera la primera vez. Sin embargo, ahora se me antojan ridículas. Damas decrépitas y demacradas. Vestidas para un festín del que ni siquiera son invitadas. Ridículas. Mil veces ridículas. Sus gestos se tornan grotescos y sus ropas exiguas de glamour. Sin clase, sin carácter alguno. Como yo saliendo de mi trabajo. Me engaño no estoy pensando en ellas, no me importan en absoluto, estoy pensando en mi, en mi contigo, ¡miento!, sin ti, en mi sin ti, en mi, y en mi.

Cualquier momento es bueno para girar, ciento ochenta grados, y sentir que haces lo que quieres hacer. ¿Quién me iba a decir que el trayecto que tanto me angustia recorrer cada día que trabajo, que odio con todas mis fuerzas, que me repulsa hasta el vómito más amargo, me iba a despejar la mente y servirme de acicate?. La siguiente es mi parada. Sé lo que quiero y voy a conseguirlo. Escucho un fuerte frenazo. ¡Joder!. Hoy no era un buen momento.

lunes, 9 de agosto de 2010

De unos labios

El espacio blanco me llamó más la atención que la propia marca del carmín. Sobresalía sobre las líneas verticales que se alargaban sobre el billete de cincuenta euros. Su beso había quedado plasmado por encima del dinero. Nunca nadie que yo recordase había hecho nada semejante por mi y el gesto me pareció una demostración incalculable de amor, de desprecio por la banalidad, sin embargo Él lo rechazó. El billete descansaba sin dueño sobre el asiento de la sala de espera, a la vista de quien quisiera mirar. Frágil, simple y expuesto. Mi mente imaginó los por qués y mis palabras cambiaron ante la emoción de lo desconocido.

Consciéntemente conecté mi ipod y dejé que So flute invadiera mis oídos. Ya había decidido que mi historia pertenecía a otra época, a unos años que no viví, a unos años que nos mienten con consentimiento pleno. El callejón a oscuras -el amor nace y muere en las puertas traseras de los clubs de jazz-, Él con sombrero y gabardina, pinta de tío duro, y Ella con el pelo largo, envidiósamente largo, tacones vertiginosos y vestido con abertura por la que mostrar sus piernas, sensual y provocativa. Discuten. Ella le da una bofetada. Él no se inmuta. Se besan, con pasión, casi violencia. Él la mira a los ojos y le da un fajo de billetes, todos sus ahorros. No es prostitución, la ayuda a escapar. Vio lo que no debía y mucha gente la quiere muerta. Posiblemente Él mismo sea su verdugo. Bella y Bestia. Deben separarse. Ella le ama y no teme a la muerte, pero Él teme a la suya, la de ella. Su amor es imposible e imposible significa imposible. Le tira los billetes a la cara. No llora, nadie llora. Él recoge el dinero, se traga su orgullo antes de que se atragante y se lo vuelve a ofrecer. Ella acepta -nunca rechaces una segunda oportunidad-. Los minutos son incómodos, pesan. Él la acompaña hasta la estación de autobuses -siempre se parte de algún lugar-. La protege en el último adiós. Ella busca el dinero en su bolso, coge un billete y deja la marca de sus labios sobre él. Silencio. Se marcha. Final. Él olvida su recuerdo sobre uno de los asientos. El billete y el beso. En vano.

Vuelvo a mirar el billete. El pintalabios es reciente. Nada sobrevive cincuenta años sin mostrar heridas. La realidad desmiente esta verdad. Cambio de canción, de estilo, de historia. Hey boy, hey girl. La luz y los destellos ciegan la pista de baile. Ella está en mitad del local con los brazos en alto, agitando, contoneando el resto de su cuerpo, dominada por la fiebre de la noche. Es la portavoz de la sensualidad en la noche de neón y cuerpos. Él la mira desde la barra. El Dj golpea los bajos y el altavoz retumba como un corazón salvaje. Termina de un trago su copa, gin-tonic en baso de balón, con pomelo rojo y granos de café. Esquiva a la multitud y llega hasta ella. No para de bailar. Le invita a unirse, casi le obliga. Se habían visto antes. Se buscaban con las miradas. Sus cuerpos se rozan. Sus deseos se unen. Su sangre se coagula. Sus lenguas se entrelazan y comparten una pastilla que no quiere saber qué es pero traga sin dudar. El ritual del sexo le ciega, le provoca. Abandonan la discoteca. Por el camino se comen, se devoran, se alimentan. Llegan al parking y allí un grupo de hombres, dos o tres, le agreden. Ella les conoce, son sus amigos. Se defiende, pero le golpean, le humillan, le roban. El botín es bueno, incluido el coche, su coche -no importa cual, uno de gama alta-. Desde el suelo no le quedan fuerzas para levantase. Estúpido. Ella coge un billete, lo besa dejando su marca escarlata. Para el puto bus, le susurra. Se marchan. El orgullo no se digiere bien. Minutos después, Él camina hasta la estación, magullado, sangrando y con la ropa desagarrada y manchada. Está vivo aunque no se siente así. Deja el billete en un asiento. Sigue caminando. ¿A dónde?. Lejos.

Se me ha quedado mal cuerpo. Nunca esta canción me había causado tal efecto. Pienso en mi propia vida. Apaga el reproductor. No quiero imaginar más vidas. Estoy llegando a mi casa, junto a mi chica. Sigo mirando los labios sobre el papel. ¿Y si fueran los de ella? ¿y este, mi billete? ¿y Él, yo?. Lo guardo en la cartera, quiero que lo encuentre y me pregunte. ¿Qué significa?. Nosotros.

Dejo de fantasear. Llamo por teléfono. Dos tonos y oigo su voz. Charlamos brévemente. He encontrado un billete con un beso grabado en él. Ella se ríe. ¿Recuerdas?. La verdad es que no lo hago. La primera vez. Sí ¿y?. Besé un billete. Me acuerdo, lo dejamos sobre un banco. Luego te besé a ti. ¿Cuánto tiempo ha pasado?. Diez minutos, cincuenta años. Te quiero. Lo sé, no puedes elegir. Volverás a besarme... No.

Bilbao-NewYork-Bilbao

No es mal trayecto.

He terminado este libro, Bilbao-NewYork-Bilbao, de Kirmen Uribe. Este escritor vasco, escribe en euskera, saltó a la actualidad en el resto de la península al ganar el Premio Nacional de Narrativa 2009 por este libro. En cuanto me enteré me despertó cierta curiosidad, pero no ha sido hasta estos días cuando me he decidido a leerlo, la traducción, que uno sólo habla un idioma y mal. Simplemente me ha apetecido, como si en ocasiones los libros nos eligieran, lector y momento.

Esta introducción tan simplona -y el resto de la entrada va a ser igual- viene a cuento de que creo que para escribir primero hay que tener algo que contar, sino las letras carecen de alma, y que Kirmen quería mostrar parte de la historia de su familia. No importa cómo lo vayas a contar ni siquiera qué vas a narrar o no, pero tienes que tener una historia dentro. Y mientras la descubres, si tienes habilidad para ello, el libro irá tomando forma, viajará contigo de la mano. Como Bilbao-NewYork-Bilbao.

Volviendo al libro, se lee muy bien. No son muchas páginas, 191 en la edición que he leído. La prosa resulta cercana y comprensible para cualquier persona, no importa de donde seas, universal que dirían muchos. Esta sensación se acrecienta con el cariño que transmiten sus palabras, no en vano habla de su gente, tanto en momentos buenos como en los más oscuros (sin profundizar en ellos).

Con mi limitado bagaje como lector y salvando las distancias, me ha recordado a Soldados de Salamina en el sentido de que en ambos libros persiguen el pasado para vislumbrar el presente, descubrir sus raíces. El libro de Kirmen me ha gustado más. No sé, quizás sea por el entorno que le rodea, la familia.

Por último, que no soy crítico literario (ni de nada -y tengo un ataque de falsa modestia y humildad-), en el trasfondo se puede entrever parte de la historia de este último siglo en el País Vasco y, por supuesto, acercarse un poquito a la vida de los marineros en alta mar. Porque la historia se cuenta entre gentes de mar, escritores actuales de distintas culturas, un famoso arquitecto Bilbaino (Ricardo Bastida) y un también famoso pintor Bilbaino (Aurelio Arteta), ambos del siglo pasado, de principios, y ambos amigos, y por su puesto, el mar, del norte, de la costa vasca y el que descansa bajo el vuelo Bilbao - New York.

... ¡Ah!, y el barco de su abuelo Liborio: el Dos Amigos.

Recomendado, sin duda.

viernes, 6 de agosto de 2010

Filtrando indies

Pues eso, con un par de canciones que tenía pendientes y sobre todo filtrando unas playlist que me han pasado los amigos (además de sus recomendaciones), tenemos la lista de hoy. ¿Esto es indie, no?.




Okkervil River - Lost Coastlines
Briliant Mind - Leave your Friends behind
Gloria Cycles - Chancer
Chew Lips - Karen
!!! - A New Name
Against Me! - I Was a Teenage Anarchist
Ceo - Come With Me
Frightened Rabbit - Swim Until You Can't See Land
Shearwater - Black Eyes
Beach Fossils - Youth
Damien Jurado - Cloudy Shoes
Turin Brakes - Sea Change
Girls - Lust for Life
Of Montreal - Coquet Coquette
Stars and Sons - If it's Good For Me
Jay Reatard - It Ain't gonna Save me
Japandroids - Art Czars
Those Dancing Days - Hitten
Virginia Jetzt! - Von Guten Eltern
Blaudzun - Quiet German Girls
Geographer - Original Sin
I Am kloot - Northern Skies

miércoles, 4 de agosto de 2010

Nacho Umbert

¡Que vida esta!. Tan pronto te sacas una entrada para ver a Lacuna Coil, a Massive Attack, a Interpol o a Crystal Castles, como te vas a La Casa Encendida a ver a Nacho Umbert, previos minutos por la exposición de Kinkis (que bien, gracias y a otra cosa).

El domingo a las 21:00 y durante algo más de una hora pudimos ver a Nacho Umbert & La compañía en un concierto acústico adaptado para la terraza de LCE presentando su disco Ay... (spotify). Con un aforo no muy extenso, todos sentados, y con él, su guitarra y la ayuda de una música que tocaba Chelo, acordeón y un pequeño xilófono. Una delicia.



El concierto tuvo su encanto. Se le tilda -con cariño- de tristón, sus temas reflejan el día a día con un estilo sosegado, no exento ni de humor y ni de crudeza, pero a mi no me produce tristeza su música, sino tranquilidad y buenas sensaciones, y así me sentí: relajado. Sus temas en este formato resultan un poco similares unos con otros (no en el disco), todo sea dicho, pero fue bonito y además Nacho es un tío que resulta simpático, cercano y natural. Conecta fácilmente con el público. Entre canción y canción divirtió al personal allí reunido con sus anécdotas y sus bromas. Me reí.

Para mi, una buena noche.

Turner

He visto la exposición Turner y los Maestros en el Museo del Prado.

Me ha resultado una experiencia interesante por varios motivos. No estoy acostumbra ni suelo ir a museos, esta era la primera vez que entraba en el Prado, ni tampoco suelo ver cuadros. Desde este prisma de principiante, me ha gustado poder observar como eran los cuadros, detalles como la perspectiva, la profundidad y el detalle de las distintas pinceladas. Todo muy inocente.

Joseph Mallord William Turner es uno de los pintores más reconocidos a nivel mundial, un gran paisajista, precursor del impresionismo, y conocido como el pintor de la luz.

En conjunto, los cuadros me gustaron, curiosamente más los dos o tres más "oscuros", sin luz, la tormenta del mar y un par de ellos en los que me llamó la atención como pintaba el sol y su reflejo. Una obviedad, fue un gran pintor. Pero en particular no me ha gustado la exposición, referido a su planteamiento. Turner es comparado con diferentes maestros y como se metía en el terreno de dichos pintores. Alguien experto seguro que aprecia los detalles, pero yo no hacía más que fijarme en el maestro comparado, geniales en su estilo, saliendo Turner perdedor de estos supuestos duelos.
La ignorancia que es muy osada.

No soy un gran aficionado ni al costumbrismo pictórico ni al impresionismo ni a los paisajes salvo excepciones. En cualquier caso, merece la pena pararse unos segundos en su obra.




Mark Knopfler

El jueves pasado en Las Ventas vi a este buen señor, Mark Knopfler, y decir ver es mucho porque tenía entradas de Ondanada/tendido 2. Para quien no lo sepa, ondanada significa "arriba, arriba, a tomar por culo de alto pero que muy arriba". Y no fue ningún problema, porque existen muchas maneras de asistir a un concierto y en esta ocasión lo importante era oír, sentir y disfrutar. Así fue.

Todo ello a pesar de que a mi no me gustó la disposición. No me gustan los recitales en las Ventas. Prefiero un recital en otro paraje o un concierto al uso allí... o por lo menos que la arena esté más llena, yo entre ellos. Parecían, desde la altura, unas minilegiones romanas sin ganas de moverse y con mucho espacio desaprovechado. El roce hace el cariño...

Volviendo al concierto (setlist) alternó canciones suyas con algunos grandes clásicos de Dire Straits. Te guste o no su estilo, el yayo toca muy bien la guitarra. A mi me crea buenas sensaciones y en más de un momento se me erizó la piel, por una mezcla de sentimiento, recuerdos, sonidos asociados a partes de mi vida y demás, y por su buen hacer.

Mi grupo de amigos (y gentes con las que comparto el gusto por la música) tenemos especial debilidad y simpatía por Mark Knopfler... por eso mismo fuimos sólo dos ;) Nótese el sarcasmo. Así que no me voy a extender más. ¡Que gozada oírle!
...y terminado el concierto, cada cual a lo suyo (ehem).

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...