Hoy en Estudio Abierto tenemos con nosotros a un invitado de excepción, Lucas Hilván. Bienvenido y gracias por estar aquí.
El placer es mío.
Estás presentando tu nuevo libro no escrito, “
El corazón del cemento”. Recordemos a todos nuestros telespectadores que Lucas Hilván es un caso excepcional de escritor ya que nunca ha publicado ninguno de sus trabajos. ¿Es correcto?.
Así es, Anna. Llevamos casi dos semanas inmersos en la vorágine de la promoción. “
El corazón del cemento” es mi décimo tercer libro no escrito.
Luego hablaremos de él con más calma. ¿Cansado de tantas entrevistas?.
Sí, Anna. La verdad es que necesitas mucha dedicación y esfuerzo, pero se lleva bien y más cuando estamos ante un público tan fantástico... y perdón por el peloteo.
No hace falta excusarse. Tienes ya demasiadas tablas en estos tejemanejes. Te lo habrán preguntado millones de veces, pero ¿cómo llega un escritor a ser una de las plumas más famosas sin haber publicado una sola palabra?.
El concepto pluma es un poco ambiguo, es broma. Me lo han preguntado infinidad de veces y no me extraña. Yo mismo no me lo llego a creer.
¿De verdad?.
Sí, lo prometo. Fue hace ya siete, no, ocho años. Estaba charlando con mi amigo Oscar.
¿Oscar Ventura, el editor?.
Sí, Osquillar para los amigos. No le gusta que le llamemos así, ni a nadie, pero todos lo hacemos para fastidiarle. Somos así. Nuestros padres eran amigos y crecimos juntos. Ese día le comenté que iba a escribir una historia. Siempre he tenido buena imaginación. Osquillar, Oscar, comenzaba un programa en la radio local sobre libros y cine, sus dos pasiones, sin contar a su mujer. Pasión que compartimos.
¿No me digas?.
Es broma. Un saludo a Sílvia. Es fan de tu programa.
Un saludo para ti Silvia y gracias por vernos.
Me debe una cena.
¿Por qué?, sí podemos preguntar.
Porque no se creía que fuera a ser capaz de sacar su nombre en esta entrevista.
Señoras y señores un aplauso, por favor.
Eres muy amable. Yo y mi estómago os lo agradecemos.
Nos hablabas de Oscar, el marido de Silvia, y su programa de radios.
¡Que bueno!. Sí, eh, Oscar. Se le ocurrió que nunca había entrevistado a un escritor antes de serlo. Hablaba del proceso creativo y la incertidumbre del resultado. Me convenció para ir como invitado.
Oscar Ventura tiene un gran poder de persuasión.
Eso y las cinco cañas que nos habíamos bebido.
En este país hacemos negocios entorno a una mesa o una barra.
Cierto. Muy bueno el catering del programa.
¿Quieres tomar algo?. Se lo preguntamos a nuestro público. ¿Tenéis sed?. Nuestro público ha hablado. Producción traigan unas cervezas para el plató.
Y unas olivas.
¿Olivas?.
Fuera de España no te ponen olivas con el pincho. Están sin civilizar.
No se diga más, Olivas y cerveza para todos.... Seguimos conversando con Lucas Hilván ¿Cómo terminó el programa de radio?.
Para nuestra sorpresa despertó mucha curiosidad. La gente hablaba. “¿Has oído al tipo ese que va a escribir un libro?, tiene que ser bueno”. Empezaron a hacerme entrevistas y más entrevistas, no sólo a nivel local sino ya nacional. Caía bien.
La entrevista está siendo muy agradable y acogedora. Eres uno de esos invitados, pocos por cierto, que todos nos pegamos por entrevistar.
Gracias. Para Anna olivas y un pinchito de jamón...
... o sólo el jamón.
Eso es, jamón. No conozco a nadie que no le guste el jamón.
Me está entrando hambre, pero sigamos.
Con tanta entrevista, como ya he mencionado, no me daba tiempo a escribir. Se creó una especie de bola de nieve. Cada vez era más grande. A nadie le parecía importar que no hubiera escrito el libro. Asistía a presentaciones, fiestas, eventos de todo tipo y los meses pasaron hasta que un día se me ocurrió decir que estaba trabajando en mi segundo no libro.
¿Vaqueros para señoritas?.
Ese es. Con el tiempo he llegado a creer que fue un efecto de la ilusión. Dimos por hecho que el resultado era bueno. Nos ilusionó y como no fue escrito, no nos decepcionó. Además el deporte nacional de este país no es le fútbol, sino el poder hablar sobre el trabajo de los demás y con el mío no hace falta leérselo y todas las opiniones son válidas. Es perfecto. Con este segundo libro todo volvió a repetirse. De nuevo entrevistas, presentaciones, fiestas,... cañas y olivas.
Aquí están. Nuestros espectadores desde sus domicilios no podrán observando. Ángel enfoca al plató. Ángel es uno de nuestros cámaras. Un gran cámara.
Todo un hombre objeto.
Un gran hombre objeto... se ríe... les describo la situación. Cinco, séis, siete camareros están repartiendo bebidas entre el público. Hay un estruendo tremendo en el plató. Fantástico
Y a nosotros.
Como bien dice Lucas, nosotros también estamos bien servidos. Así es la magia de la televisión. En
Estudio Abierto todo es posible. Estamos conversando, y bebiendo, con Lucas Hilván. Lucas, tu nuevo libro “
El corazón del cemento” habla de la soledad en la gran ciudad. ¿Cuánto de autobiográfico hay en él?, es decir, ¿cuánto del Lucas hombre hay en este trabajo?, ¿en tus no libros en general?. Me cuesta hablar de no libros.
Siempre que uno escribe, crea o hace cualquier cosa, aportas parte de ti mismo por mucho que lo niegues. En “
El Corazón del cemento” intento hacer una radiografía del anonimato oculto dentro de las masas. Rodeados de gente podemos estar aislados y las grandes ciudades cada vez son más impersonales. Mejor dicho, hay dos vertientes, el barrio que es cada vez más barrio, como guetos, suelen ser los barrios más modestos y periféricos, y por otro lado los distritos. Marco la diferencia con las dos palabras, barrio y distrito. Edificios grandes con millones de personas viviendo en ellos sin saber siquiera quienes viven al otro lado de la pared. Cuento la vida de un joven introvertido que empieza viviendo en un barrio pobre. Quejándose todo el día del intrusismo personal de sus vecinos y según prospera en su trabajo y se muda a un distrito, con una casa más lujosa, echa en falta ese contacto.
Hablas de la vida en la ciudad y las dicotomías que subsisten sobre ella. Ahondas en las diferencias revisitando el clásico
hombre pobre-hombre rico.
Se podría decir así. ¿Me pasas una oliva, por favor?.
Sí, toma. Estás buenísimas.
Gracias.
En tu libro, tu no libro, también incluyes más elementos. Toda la historia está salpicada de una trama de misterio.
Por supuesto. Filosofar está muy bien, pero sí no hay asesinatos, engaños, secretos ocultos, misterios sin resolver, cuesta mantener el interés más allá de tres páginas. Hay que ofrecer un buen envoltorio en los regalos.
¿Y sexo?. Con el sexo todo vende mejor.
De hecho es la única premisa. No la he mencionado porque me gusta oírselo decir a una mujer, a una mujer hermosa.
Gracias. Señoras y señores: Sexo. Practiquen sexo. No ahora. Luego. Ahora vean nuestro programa.
¿A qué hora sales de trabajar?.
Antes de que nos suba a todos la lívido -a las 3 de la madrugada- tuviste malos momentos. Con tu quinto libro.
Buen bromuro, Anna. Sexto, el libro fue el sexto.
Perdona. Tu sexto NO libro “
El engaño de Mefistófeles”.
Fueron unos días difíciles. Intenté abordar la infidelidad desde un punto humorístico y no salió bien. Recibí muchas críticas. Me llevé una gran decepción, porque para mi es una obra que me sigue gustando. Esperaba mejor aceptación, pero de todo se aprende y es necesario sufrir fracaso. Una prueba más de que nadie conoce los mecanismos del éxito.
La idea no era mala, pero tal vez este país todavía no estaba preparado para oír hablar de infidelidades, casa real y parafílias extrañas, por no entrar en detalles y no reavivar viejas polémicas.
Te lo agradezco. La parte más conservadora e intransigente de este país puede ser muy cruel. Tampoco era para tanto, hay a quien le excita la ropa interior de cuero y a quienes les gusta llevar pañales durante el acto sexual.
Siempre has sido un poco provocador.
Prefiero decir que no aprendo ni a hostias. ¿Se puede decir hostias en este horario?.
¡Hostias!, no me lo había preguntado nadie.
Hostias pues. Parecemos del mimos Bilbao.
Hablando de Bilbao, allí se filmó la película basada en tu no libro “
La ira del escocés”. La película cosechó una gran éxito de público, no así de crítica.
Ni por mi parte.
Te desvinculaste de la obra. ¿Por qué?.
Cuando me propusieron hacer la película di el visto bueno. El equipo de actores y el director son muy buenos. Leí el guión y firmé mi consentimiento. Un error de novato, de principiante.
¿Un error?.
Sí. Perdí el control artístico de la obra y esta se desvirtuó. Dejaron al lado la idea principal de la historia para crear un producto totalmente diferente. No es que esté en contra de este tipo de películas, ni mucho menos, sino que no tenía que ser “
La ira del escocés”. Se podría haber llamado “
Tetas y porros después de las diez” y no hubiera pasado nada. Incluso hubiera mejorado.
Leí una entrevista que te hicieron para el diario “
El consenso del norte” y cargaste contra ellos. Te despachaste a gusto. ¿Conservas amigos de esa película?.
Perdí la relación con varios de ellos, el productor, el director y un par de actores. Pero eso demuestro que la amistad es un término prostituido. Enseguida nos vanagloriamos de la amistad y a la mínima dificultad la destrozamos. Por el contrario mantengo muy buena amistad con el resto. Entendieron que fue una crítica, una diferencia creativa. Sus trabajos son buenos, lo malo es que están en una castaña de película, por ser sinceros. Aunque fue difícil, hubo tensión, pero ya está todo olvidado.
El hecho de criticar tanto una película porque no es fiel a un libro, libro que no está escrito aún, ¿no es una paradoja sin sentido?.
Casi tanto como preparar una entrevista sobre su obra a un escritor que no escribe.
Touché. El mundo es una locura. Casi te otorgan un premio literario.
Eso sí que fue treméndamente divertido y una prueba irrefutable de que el mundo está loco. Me nominaron como finalista del premio Planeta por mi obra “
Soñadores de madrugada”.
¿Es verdad que quisieron cambiar las bases del premio para incluir obras no publicadas?.
Sí, pero al final no lo hicieron y no puede participar. A algunos académicos, y no quiero mencionar a nadie sillones
h y
p, en ese orden, presionaron para que no fuera así.
Perdona que me ría. Me ha hecho gracia el orden de los sillones,
h y
p.
Calla, calla, que me buscas una querella por difamación materna.
Eras favorito para ganar el premio.
Ya te he dicho que el mundo está loco. Siendo sinceros no debía ganar. Está clarísimo que no es una de mis mejores obras...
Siento mucho tener que parar esta entrevista, estamos disfrutando, pero el tiempo en televisión es quien manda.
Lo sé. Yo también estoy muy cómodo.
Muchas gracias por haber compartido estos momentos con nosotros, por la caña y el pincho, y ya sabes que esta es tu casa. Puedes volver cuando quieras.
Estaría encantado.
Quizás para tu próximo
Nolibro.
Sí. Perfecto.
Antes de que te despidamos con un fuerte aplauso. Señores suelten un momento sus vasos. ¿Piensas escribir tus obras?.
Sí, pero siendo sinceros, no creo que nadie quiera. Como dijo Hitchcock “No hay ningún terror en un disparo, sólo la anticipación a él ”. No queremos que nos cuenten las historias completas, con todo masticado, queremos poder imaginar, ser partícipes de ellas, y ¿qué mejor forma de dar total libertad a la imaginación de cada uno que lo que yo hago?.
Hitchcock también dijo “Es una vergüenza salir por televisión, pero mi familia quiere comer”.
Eso es porque no le llevaron unas cervezas mientras le entrevistaban. Era un estirado, un genio, pero un estirado.
Eres una persona sincera y eso las personas lo valoramos.
Nunca he engañado a nadie. Me preguntan respondo. He tenido suerte.
Un placer. Lucas Hilván